Los estadounidenses que viajan en avión están siendo advertidos de que enfrentarán un verano de retrasos, pérdida de equipaje, cancelaciones de vuelos e incrementos en los costos de los viajes, conforme el sentido de crisis se adueña de la industria aérea de Estados Unidos.
La Federal Aviation Administration ha estado preocupada por el tema de la seguridad.
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Hay un efecto óptico asombroso que vale la pena buscar cuando se vuela a Nueva York.
Se ve cuando el avión se acerca al aeropuerto La Guardia si te sientas del lado izquierdo y de preferencia justo en la ventana. Debe estar oscuro afuera.
El avión dará la vuelta sobre Staten Island y la Estatua de la Libertad que, abajo, levantará su antorcha hacia ti. Tú te elevarás para deslizarte por el lado oriental de Manhattan.
Y una por una, conforme la nave realiza su descenso final, la cuadrícula de las calles de Nueva York -perpendicular al avión- parpadea a la vista.
Una calle luce blanca con las luces delanteras de los coches, la siguiente es roja con las luces del freno. Blanco y rojo. Blanco y rojo. Ocasionalmente se mezclan los dos en las rutas de dos direcciones.
Las calles de desvanecen y reaparecen como si hubiera un regulador suave de luz. Conforme cada una pasa, se multiplican, las luces cobran brillo gradualmente.
Y entonces una luz blanca brillante golpea tus ojos y pasas por Times Square.
Es un momento para la meditación, y siempre lo es pues la mayoría de las veces que he volado a La Guardia, o a cualquiera de los tres aeropuertos de Nueva York, se marca el fin de una jornada estresante.
Estudio de calidad
Volar a Estados Unidos no es exactamente una experiencia tranquilizadora. Sí, ya sé: qué decir entonces de Heathrow, el aeropuerto internacional londinense.
Bueno, es un buen punto. Pero nunca había estado tan inseguro de si llegaría a tiempo a un lugar hasta ahora que he estado volando a diversos puntos de Estados Unidos.
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El número de quejas creció 60% el último año.
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Pensé que sólo era mi mala suerte hasta que salió publicado, hace unas semanas, el Estudio de la Calidad de las Aerolíneas.
Más de un cuarto de los vuelos salen tarde y el número de piezas de equipaje pérdidas, dañadas o robadas se está elevando.
Hay un exceso de reservaciones y numerosos pasajeros simplemente son removidos.
El número de quejas creció 60% el último año.
Serie de excusas
Chicago parece un buen lugar para comenzar con las anécdotas.
Al comienzo de las primarias presidenciales de este año pasé 11 horas esperando por una conexión a Des Moines desde el aeropuerto de O'Hare, Chicago.
Varias aerolíneas se han visto forzadas a realizar inspecciones de seguridad.
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Primero nos dijeron que estábamos esperando a que llegara un avión. Luego nos dijeron que estábamos aguardando a que llegara la tripulación. Luego a que llegara otra, porque la primera, para entonces, ya había terminado su turno.
Luego de un día de "esperamos que la tripulación arribe de un momento a otro", finalmente pedí que me dieran una respuesta directa.
La mujer en turno me miró con compasión.
"No va", dijo.
"¿No hay tripulación?", pregunté.
"Mal clima", replicó.
"Si fuera la tripulación ustedes tendrían que pagarme una compensación, ¿no es verdad?".
"Sí", dijo ella. "El siguiente, por favor".
Aceptación extraña
Hay algunas reglas que debes de seguir cuando haces vuelos domésticos en Estados Unidos...
- No viajes a o por Chicago
- Date mucho tiempo por los retrasos
- Conoce tus restaurantes en el aeropuerto. Vas a pasar mucho tiempo en ellos.
Ah, y prepárate algo de comer para el vuelo. Aun cuando viajes de costa a costa lo único que te dan es una bolsita de galletas saladas y un refresco, o una cerveza de US$5.
Bien, supongo que me estoy lamentando un poco, pero realmente la situación está así de mal. Y junto con los retrasos, los costos de viajar se están elevando conforme el combustible para la aviación se vuelve más caro. Las aerolíneas están batallando pues los que viajan en "Business" son cada vez menos gracias a las accidentadas condiciones económicas.
En abril de 2008 American Airlines canceló miles de vuelos.
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Y entonces aparece el tema de la seguridad.
Un grupo de empleados denunció recientemente a la Autoridad Federal de Aviación de hacerse de la vista gorda ante los violaciones a la seguridad.
Eso llevó a varias aerolíneas a paralizar tantos aviones que los aeropuertos del país estaban en caos.
Los estadounidenses, sin embargo, parecen tomarlo con calma.
En un vuelo recuerdo un retraso enorme. Cuando finalmente abordamos el antiguo 737, el piloto nos dio la bienvenida.
La electricidad falló, las luces se fueron y se nos dijo que debíamos recoger nustros bolsos y bajar del avión.
Nadie parecía quejarse, pero yo estaba molesto y sin aliento.
El hombre a mi lado simplemente se sentó con toda la calma. "No se puede hacer nada. Son cosas que pasan", dijo.
Como pasa con mucho de Estados Unidos estos días, la industria aérea se siente cansada, gastada, y vieja.
Eso es una sorpresa en un país que con frecuencia le gusta verse a sí mismo como el mejor.
Podría decirse que una vez lo fue, pero la industria aérea -como el sistema de salud, las escuelas, las carreteras, añade lo que quieras- se siente que sólo se la pasa crujiendo y dejando a sus pasajeros aún más frustrados.
Tenía esperanzas de que mis problemas acabarían cuando pasara el impredecible clima de invierno. Entonces vino otro informe con pronósticos de un mal verano.
Como lo planteó un legislador, si alguien piensa que los retrasos en los vuelos se van a arreglar, "es que está fumando marihuana".