Algunos países como Reino Unido quieren eliminar los subisidios directos a los agricultores.
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La Unión Europea reanudará sus esfuerzos de reformar la Política Agrícola Común (PAC), el sistema de pagos al sector rural que cuesta a los contribuyentes más de 40.000 millones de euros al año (US$62.000 millones).
Está previsto que el bloque anuncie este martes propuestas dirigidas a lograr una producción agrícola más eficiente y una mayor protección del medio ambiente.
La Comisión Europea sugerirá reformas más radicales que las iniciadas hace cinco años.
Como parte de las propuestas, intentará eliminar las cuotas lecheras y ofrecer más pagos a los agricultores para que cuiden el campo y menos para que produzcan alimentos.
El editor de la BBC para temas europeos, Mark Mardell, dice que la idea es hacer que los agricultores respondan más a las demandas del mercado y que también queden más a su merced.
En el pasado reciente los subsidios agrícolas a ambos lados del Atlántico han generado enfrentamientos entre la UE y EE.UU., que han obtaculizado la firma de un nuevo tratado de comercio global.
También han enturbiado las relaciones comerciales con América Latina, en donde se considera que el pago a los agricultores de los países ricos ha distorsionado el mercado global, añadiendo una dificultad más para el crecimiento económico de los países más pobres.
Dura batalla
El borrador de la propuesta de la Unión Europea requiere la aprobación de todos los 27 miembros y el Parlamento Europeo.
En él se pide eliminar las cuotas lecheras para 2015.
La comisión quiere recortar progresivamente los subsidios al campo y utilizar el dinero que se ahorre para proteger y promocionar la agricultura familiar más tradicional.
El ministro de Economía de Reino Unido, Alastair Darling, instó a la UE a emprender medidas mucho más radicales y eliminar de plano todos los subsidios directos a los agricultores.
Sin embargo, la comisaria europea de Agricultura, Mairann Fuscher Boel, dice que esa posibilidad es completamente imposible desde el punto de vista político.
Señala nuestro corresponsal que la mayoría de los ministros de agricultura del bloque sostienen que es necesario aumentar la producción, pero se oponen a las exigencias británicas.
El Reino Unido ha estado impulsando entre sus vecinos europeos el argumento de que ante la subida en los precios de los alimentos, los agricultores no necesitan apoyo.
Pero los agricultores franceses ven la situación desde un punto diferente e indican que justamente la incertidumbre reinante sobre la producción alimentaria debería ser respondida con el mayor respaldo posible al campo.
En ese contexto, señalan que, en vez de liberar el comercio, Europa debería buscar ser más autosuficiente.
En todo caso, nuestro corresponsal anticipa una gran batalla por la más costosa de las políticas de la Unión Europea en los venideros meses y años.