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Miércoles, 30 de abril de 2008 - 22:34 GMT
La UE contra el "Nuevo Mundo"
Jordi Miró
Bruselas

Vino francés
La UE sigue siendo el líder indiscutible en el cultivo, las exportaciones y el consumo.

A la Unión Europea (UE) no le gusta nada que en los estantes de sus supermercados haya cada vez más vinos del "Nuevo Mundo".

Ésa es una de las razones que indujo a la UE a plantear una profunda reforma del sector vitivinícola que, tras año y medio de propuestas, acuerdos y desacuerdos, finalmente se ratificó en un consejo de ministros, en Luxemburgo.

El objetivo es subvertir la situación actual: desde hace años, las importaciones del llamado "Nuevo Mundo" -países como Chile, Argentina y Sudáfrica- aumentan a razón de un 10% anual, las exportaciones siguen creciendo, pero cada vez menos, y el consumo interno continúa cayendo, como en las últimas décadas.

¿Qué hacer? El órgano ejecutivo del bloque, la Comisión Europea (CE), ha venido repitiendo que es necesario reformar el sector de arriba a abajo, para recuperar la competitividad perdida.

No es que el sector esté a la deriva -la UE sigue siendo el líder indiscutible en el cultivo, las exportaciones y el consumo-, pero si la tendencia actual no cambia, se podría poner en riesgo, a la larga, el medio de vida de más de 2,5 millones de trabajadores europeos.

Aranceles

"Sólo basta con mirar los números. En Irlanda, por ejemplo, el 70% del vino que se consume viene de fuera. No estamos hablando de una amenaza. Es un hecho real", argumenta la CE.

Vinos argentinos       Foto: Cortesía Bodega Norton
En Europa se vende cada vez más vinos de países como Argentina y Chile.

Pero hay quien cree que esa afirmación es demasiado alarmista, y que el deseo de cambios está más vinculado a problemas de gestión interna que a la amenaza real que suponen los vinos de otros países.

"No creemos que esta reforma vaya a afectar a las importaciones de vino extranjero", le explicó a BBC Mundo el consejero agrícola de Argentina ante la UE, Gustavo Idígoras.

"La única manera de perder cuota de mercado sería subiendo los aranceles actuales, pero eso no forma parte de la reforma", añadió.

Al contrario, la idea es que el arancel que paga el vino para entrar en la UE -13 céntimos de euro (US$0,20) por litro, en el caso argentino- vaya desapareciendo, como ya ocurrió con Chile, a partir del 1 de enero de 2007, en virtud de un Acuerdo de Asociación que firmaron ese país y la UE.

La única manera de perder cuota de mercado sería subiendo los aranceles actuales, pero eso no forma parte de la reforma
Gustavo Idígoras, consejero agrícola de Argentina ante la UE

"Gracias al acuerdo, nuestras exportaciones a la UE han aumentado mucho", nos explicó el ministro consejero agrícola de la Misión de Chile ante la UE, César Suárez.

Según él, que la UE busque más competitividad no tiene por qué ser perjudicial para las exportaciones chilenas.

"Nosotros tenemos confianza en la calidad de nuestro producto", añadió.

Dinero mejor empleado

A partir del 1 de agosto, cuando entre en vigor la reforma, la UE seguirá con el mismo presupuesto para el sector -US$2.000 millones anuales- pero tiene previsto utilizarlo de una manera más efectiva.

Viñedo
Los productores menos competitivos recibirán incentivos para que abandonen el sector.

"En lugar de gastar dinero en deshacernos de excedentes, la reforma nos permitirá concentrarnos en enfrentarnos a nuestros competidores y en recuperar cuotas de mercado", explicó la comisionada europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel.

"Espero que los estados miembros hagan un buen uso de los nuevos instrumentos", agregó.

Entre otras cosas, la CE pone fin a los derechos de plantación en 2015 (que limitan la producción) y dentro de cuatro años eliminará algunas ayudas actuales, como las del mosto (jugo de uva) o las de la destilación de crisis (para transformar en alcohol el vino que no se vende).

Más libertad

Además, en un plazo de tres años los productores menos competitivos recibirán incentivos económicos para que arranquen un total de 175.000 hectáreas de viñedos -menos del 5% del total de la UE- y abandonen el sector.

A partir de ahora, los estados dispondrán de más libertad para utilizar el dinero que reciban -España será el país que más percibirá - y para destinarlo, por ejemplo, a la promoción de sus vinos en el extranjero o a la modernización de la producción.

Y, como establecen las reglas de la Organización Internacional del Vino (OIV), en el etiquetado se permitirá indicar no sólo la Denominación de Origen (D.O.) y la Indicación Geográfica Protegida (como ahora), sino también la variedad de uva y la añada (el año de vendimia).



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