Mervyn King: "Los corredores de bolsa ganan demasiado"
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Turbulencia en los mercados financieros, contracción del crédito, problemas en un mundo que parecía nadar en champaña y una infinita bonanza, pero ¿quién es el culpable?
El gobernador del Banco de Inglaterra, el banco central británico, Mervyn King, apuntó ayer a los incentivos multimillonarios que reciben los corredores de bolsa.
"Los bancos son responsables de otorgar incentivos que, a la larga, no los benefician a ellos mismos", indicó King a un comité parlamentario británico.
Según King, estos incentivos financieros los hace proclives a las maniobras más arriesgadas del mundo
Y cuando uno mira las cifra en juegos, no asombra que los corredores de bolsa se conviertan en jugadores de casino.
Money, money
Según el Centre of Economic and Business Research (Centro de Investigación Económica y Empresarial) de Londres, el año pasado se pagaron bonificaciones por más de US$14.000 millones de dólares en la City londinense, el corazón financiero de la capital británica.
¿Preocupado por los bonos de fin de año?
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Esto es aproximadamente la mitad de las exportaciones de Colombia el año pasado o la tercera parte de las de Argentina, por citar dos ejemplos.
Unos 5.000 corredores de bolsa recibieron cientos de miles de dólares cada uno en bonificaciones.
Por su parte, los gerentes de las unidades financieras que se encargan de inversiones de riesgo, se llevaron unos US$200 millones.
Con bonificaciones de esta magnitud de anzuelo, no asombra que apuesten con febril entusiasmo sumas que causan tanto vértigo como caminar por la cornisa de un rascacielos.
Fin de fiesta
A principios de año, el corredor de bolsa francés Jerome Kerviel le hizo perder unos US$7.000 millones al banco Societe General de Francia
Según declaró el mismo Kerviel, no quería estafar a la compañía sino hacerse acreedor de unos de esas maravillosos bonificaciones de fin de año.
Su caso tuvo un resultado demoledor y el efecto se hizo sentir en las bolsas de todo el mundo, añadiendo incertidumbre a un mercado sacudido por la crisis de las hipotecas sub-prime de Estados Unidos.
Lo que parecería obvio, es que lejos de ser una excepción, Jerome Kerviel parece la regla de conducta del vertiginoso mundo de las finanzas.