Las inversiones en euros se han vuelto más atractivas.
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El dólar cayó a su nivel más bajo frente al euro. Por primera vez el intercambio se vio apenas arriba de US$1,60 el euro.
La moneda de Estados Unidos ha estado bajo presión por muchos meses debido al desaceleramiento de la economía del país.
Un nuevo informe que sugiere que el mercado hipotecario estadounidense se mantiene débil sólo añade presión.
Por otro lado, funcionarios de alto rango del Banco Central Europeo han sugerido que las tasas de interés para los países de la eurozona podrían elevarse, si la inflación no cede.
Con posibles recortes a las tasas en EE.UU. e incrementos en Europa, hay menos demanda por dólares que por euros.
No todo es malo
Con todo, según el especialista en temas económicos de la BBC Andrew Walker, el declive del dólar trae algunos beneficios importantes.
La inquietud por los efectos inflacionarios de los precios del petróleo se añade a la presión.
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"Mientras la economía estadounidense se ha debilitado, un dólar más bajo hace más competitivas las mercancías estadounidenses en el extranjero", señala Walker.
"El incremento de las exportaciones estadounidenses", agrega el analista, "ha reducido el déficit en el comercio internacional del país".
De acuerdo con Walker, el declive del dólar ha sido, hasta ahora, ordenado, sin caídas bruscas, lo cual reduce el riesgo de la inestabilidad financiera.
Nuevo récord del crudo
Otro factor de presión es la inquietud entre los inversores por los efectos inflacionarios de los precios del petróleo, que alcanzaron un nuevo récord ante temores de que la violencia en países productores clave dañe el suministro.
El rechazo de la OPEP a elevar sus cuotas de producción detona alzas.
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El crudo liviano estadounidense alcanzó por primera vez los US$118 antes de estabilizarse en US$117,77 por barril, mientras que el crudo marcador Brent del Mar del Norte se elevó hasta US$115 por barril.
Las alzas fueron detonadas por temores de nuevos ataques contra oleoductos en Nigeria y por el rechazo de la OPEP a elevar sus cuotas de producción.
Los ataques a oleoductos de Royal Dutch Shell en Nigeria la semana pasada llevaron a una caída en la producción de unos 169.000 barriles por día para embarques de crudo de abril y mayo.
Como resultado, la empresa dijo que no podrá cumplir sus obligaciones contractuales en la terminal Bonny en la zona del Delta de Nigeria para estos dos meses.
Los ataques a la infraestructura petrolera en la región han escalado en años recientes.