Bush no quiere que el año termine sin que se ratifique el TLC con Colombia.
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, envía este lunes al Congreso el proyecto de ley del tratado de libre comercio (TLC) con Colombia. El mandatario dijo que espera que los legisladores lo ratifiquen en menos de 90 días, aunque las posibilidades de lograrlo son pocas.
"La necesidad de este tratado es demasiado urgente, los desafíos para nuestra seguridad nacional son demasiado elevados para dejar que este año acabe sin que haya una votación", advirtió Bush.
El acuerdo ya fue firmado por ambos gobiernos hace más de un año. Una vez que el Congreso reciba la carta firmada de Bush tiene 90 días para aprobarlo o para rechazarlo.
Bush asegura que si los legisladores no respaldan el Tratado, esto sería como darle aliento a los "populistas" y los "regímenes anti estadounidenses" en la región.
Sus argumentos, sin embargo, no han logrado convencer a varios legisladores, inlcuyendo a varios de su propio partido. A finales de 2007 logró que los congresitas aprobaran un acuerdo similar al de Colombia con Perú, pero ahora la situación es más complicada.
Dudas
Muchos ponen en duda los beneficios de la liberalización del comercio, sobre todo cuando la economía estadounidense está pasando por un mal momento.
Muchos dudan de los beneficios del TLC, sobre todo cuando se teme que el país entre en recesión.
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Tan sólo la semana pasada, el departamento del Trabajo anunció la mayor pérdida de empleos en 5 años y varios funcionarios han comenzado a admitir que es posible que EE.UU. caiga en una recesión.
El presidente del Senado, el demócrata Harry Reid, advirtió este lunes que el jefe de Estado "ha tomado muchas decisiones malas durante su mandato" que ya le han costado el empleo a miles de estadunidenses.
"Al enviar la legislación del tratado de libre comercio con Colombia bajo circunstancias que maximizan las probabilidades de que fracase, él le estará añadiendo un error más a su legado y dejándole un desorden más al próximo presidente", señaló Reid en un comunicado de prensa.
Los demócratas además han dicho que quieren mejores condiciones laborales en Colombia, así como la investigación de los asesinatos de sindicalistas.
Mal momento
Pero además de las críticas puntuales, el TLC con Colombia llega en muy mal momento político: faltan sólo meses para las elecciones presidenciales en EE.UU.
Tanto Barack Obama, como Hillary Clinton, los dos aspirantes del partido por la Casa Blanca, han expresado su rechazo a la liberación del comercio.
Incluso Clinton ha criticado el Tratado que su marido firmó con México y Canadá.
Los analistas advierten que los sindicatos creen que este tipo de acuerdos han ocasionado la pérdida de trabajos y, por lo tanto, no apoyarían a ningún candidato que los defienda.
Los "TLC" se han convertido así, en una mala palabra en las campañas. Una muestra es la renuncia del estratega de campaña de la senadora de Nueva York, Mark Penn, debido al papel que desempeñó para promover el acuerdo con Colombia.
Los TLC no son mágicos
Los demócratas insisten, sin embargo, que no sólo se trata de política, pero de una estrategia global para con la región.
Los legisladores dicen que hay que ayudar a América Latina pero con medidas integrales y no sólo a través de acuerdos que benefician a los grandes empresas.
"Un TLC no es un conjunto de medidas de ayuda a otro país. No es ni un favor que se le otorga a gobiernos amigables, ni sustituye un plan sensible y sostenido de política pública internacional en el hemisferio", recordó Reid quien ha criticado muchas veces lo que califica de la miopía del actual presidente para tratar con América Latina.