Según el BID, en México hubo una reducción importante de los ingresos por remesas.
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El monto total de remesas que hacen los emigrantes latinoamericanos desde el exterior a sus países de origen se desaceleró el año pasado, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo.
De acuerdo al estudio, una disminución en el monto total enviado a México y Brasil afectó la suma general de los envíos de dinero mensual que se hicieron.
Fuentes del banco explicaron que aunque la cantidad total de remesas siguió creciendo, fue a un ritmo menor que lo acostumbrado. Desde el año 2000, los envíos de dinero venían registrando aumentos anuales de 10%. Este año la cifra global se ubicó en 7%.
El informe, publicado este martes, reveló que en 2007 las remesas hacia América Latina sumaron más de US$ 66.000 millones, una cifra muy superior a la suma de todas las inversiones extranjeras y la ayuda oficial al desarrollo.
Natasha Bayuk, del Fondo Multilateral de Inversiones del BID, le explicó a BBC Mundo que mientras en México el crecimiento de las remesas fue menor de lo acostumbrado, en Brasil incluso hubo una disminución con respecto al monto enviado el año anterior.
"Para el caso de Brasil, estamos viendo señales de que quizá está empezando a frenarse el círculo migratorio. Dado el crecimiento que registra Brasil desde hace un tiempo puede haber causado que ya no exista la misma presión hacia la migración que había en años anteriores", dijo Bayuk.
La funcionaria del BID agregó que la reevaluación del real (24% frente al dólar desde 2000) ha hecho que las divisas que mandan los emigrantes brasileños -principalmente desde Estados Unidos y Europa- ya no tengan el mismo valor que antes.
Por ello, el banco interpreta el caso de Brasil como una "buena noticia".
México, un caso diferente
El caso que resulta preocupante para el BID es el de México, donde también hay una reducción importante de los ingresos por remesas, pero debido a razones muy diferentes.
En EE.UU. se están aplicando duras leyes para limitar el ingreso y la permanencia de indocumentados.
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La primera es que la mayor parte de los mexicanos emigra hacia EE.UU., un país que actualmente afronta temores de una recesión y una crisis de los préstamos hipotecarios. Esto habría limitado la capacidad de los emigrantes de mandar dinero de vuelta a su país.
"Además, estamos estudiando muy de cerca en qué medida puede llegar a afectar la incertidumbre que conoce el inmigrante latinoamericano en EE.UU. dado el clima por el debate de la política inmigratoria actual", explica la funcionaria.
El año pasado fracasó un intento del Congreso estadounidense para regularizar la situación de más de 12 millones de indocumentados en EE.UU. A raíz de ese fracaso, varios gobiernos locales y estatales empezaron a aprobar y aplicar duras leyes para limitar el ingreso y la permanencia de indocumentados.
Arizona, por ejemplo, aprobó una ley que castiga con multas y suspensión de la licencia a los empresarios que contraten a trabajadores sin documentos. Otros estados están negándole las licencias de conducir a los indocumentados y en varias ciudades se les restringe el acceso a los servicios de salud.
"Hay que tener en cuenta que cualquier factor que puede afectar la capacidad de un inmigrante de encontrar trabajo, generar dinero, generar ahorro y enviar dinero, va a afectar el envío de remesas", sostuvo Natasha Bayuk.