La economía mundial podría deteriorarse más debido a la crisis crediticia, según los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Siete países más industrializados del mundo (G-7).
El G-7 pidió que los productores de crudo aumenten la producción para reducir los precios.
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El anuncio fue efectuado en la cumbre que los responsables financieros del G-7 que se celebra este sábado en Tokio, Japón, en la que también prometieron actuar individualmente y en conjunto para promover la estabilidad y el crecimiento.
En el comunicado conjunto del grupo -formado por Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Canadá- se reconoció que "en todas nuestras economías, en grados distintos, se espera que el crecimiento disminuya algo a corto plazo".
Y pidieron que los bancos hagan públicas todas sus pérdidas y fortalezcan sus cuentas para ayudar a estabilizar los mercados.
Efectuaron además un llamamiento a los productores de crudo para que aumenten su producción y a China para que permita que su moneda, el yuan, se aprecie más rápidamente para animar el crecimiento económico mundial.
Una revaluación provocaría que los productos chinos sean menos competitivos y ayudaría a detener el intercambio internacional de excedentes chinos.
Optimismo
El secretario del Tesoro de EE.UU., Henry Paulson, advirtió que la actual inestabilidad financiera es "seria y persistente".
"A medida que los mercados financieros se recuperan de este periodo de estrés, y por supuesto que lo harán, deberíamos esperar que la volatilidad continúe mientras se recalcula el precio del riesgo", afirmó.
Paulson dijo que confiaba en la salud a largo plazo de la economía estadounidense y esperaba que creciera este año, añadiendo que el reciente paquete de estímulo económico aprobado en EE.UU. era crucial.
La semana pasada, el Fondo Monetario Internacional recortó su previsión de crecimiento mundial del 4,4% al 4,1%, la más baja en cinco años.