La reforma del sector vitivinícola en la Unión Euroepa entrará en vigor en agosto de 2008.
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No fue nada fácil, pero al final los ministros de agricultura de la Unión Europea se pusieron de acuerdo en reformar su sector vitivinícola para, en parte, protegerlo de la "invasión" en sus mercados de los llamados vinos del Nuevo Mundo.
Se trata de una reforma que liberaliza un poco el sector, mantiene su presupuesto de alrededor de US$1.700 millones anuales, pero cambia la manera de repartirlo.
"En lugar de gastarnos mucho de nuestro presupuesto en deshacernos de los excedentes no deseados, ahora podremos concentrarnos en enfrentar a la competencia y recuperar las cuotas de mercado perdidas", explicó la comisionada europea de Agricultura, Mariann Fischer Böel, tras el acuerdo.
Entre las medidas acordadas destaca el fin en 2015 de los derechos de plantación que limitan la producción y un plazo transitorio de cuatro años hasta que desaparezcan algunas ayudas como las del mosto (jugo de uva) o las de destilación de crisis (para transformar en el alcohol el vino que no se vende).
Los Estados miembros podrán gastarse más libremente el dinero que reciban en los llamados "sobres nacionales", y destinarlo por ejemplo en promoción de sus vinos en el extranjero o en reestructuración de las viñas.
España será el país europeo que más dinero reciba anualmente, un tercio del total.
En tres años, se arrancarán 175.000 hectáreas de viñedos de manera voluntaria, con estímulos económicos para que los productores menos competitivos abandonen el sector.
Además, a partir de ahora en el etiquetado se permitirá indicar no sólo la Denominación de Origen (D.O) y la Indicación Geográfica Protegida (como ahora), sino también la variedad de uva y la añada (año de la vendimia), como marcan las reglas de la Organización Internacional del Vino (OIV).
La reforma de este sector que emplea a dos millones y medios de europeos entrará en vigor en agosto del próximo año.
"Nuevo Mundo"
Todo estas medidas para intentar subvertir el ritmo de los últimos años, en los que el consumo y las exportaciones europeas caen paulatinamente mientras las importaciones a la UE de vinos procedentes de Chile, Argentina, Australia o Sudáfrica siguen ganando espacio en los estantes de supermercados europeos.
Según Bruselas, en los últimos diez años Europa ha hecho crecer sus importaciones en un 10% y países como Chile o Argentina no paren de vender cada vez más en la UE.
A pesar de todo la UE sigue siendo de largo el primer productor, exportador y consumidor mundial de vinos, con España, Francia e Italia a la cabeza del mercado (los tres concentran el 50% de la producción mundial, según Bruselas).
Según el consejero agrícola de Argentina ante la UE, Gustavo Idígoras, en 4 años las importaciones de Argentina se han doblado, pero eso no merma en absoluto la supremacía europea en la materia.
"A nosotros nos parece una exageración decir que esta reforma se ha llevado a cabo para contrarrestar la presencia de vinos del Nuevo Mundo en el mercado europeo", explica Gustavo Idígoras, consejero agrícola de Argentina ante la Unión Europea.
"Creemos que es más por culpa de las deficiencias que presentaban las políticas internas europeas"
Según él, no está nada claro que las medidas acordadas por Europa vayan a disminuir las importaciones de los vinos del Nuevo Mundo.
Al contrario, explica, el hecho de que se destruyan tantas hectáreas podría abrir más agujeros para que entren vinos extranjeros.