La crisis hipotecaria de EE.UU. desestabilizó al sector financiero.
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Los bancos centrales de Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá y Suiza anunciaron medidas conjuntas para ayudar al sector bancario a hacer frente a la crisis crediticia.
El plan consiste en prestarles grandes cantidades de fondos adicionales (miles de millones de dólares) a los bancos comerciales, que se han mostrado reacios a hacerse préstamos entre sí, en especial a corto plazo.
La contracción crediticia está relacionada con las enormes pérdidas sufridas por algunos bancos, en inversiones vinculadas al mercado hipotecario estadounidense.
La última vez que los grandes bancos centrales anunciaron medidas conjuntas similares fue a raíz de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Sin embargo, algunos analistas consideran que el impacto de las nuevas intervenciones será más bien simbólico.
Ralentización
No obstante, el anuncio hizo que se dispararan los precios de las acciones en los mercados bursátiles.
El Dow Jones, de Nueva York, subió en un 2,0%, aunque después cayó ligeramente.
De todas maneras, el incremento compensó en parte las pérdidas sufridas el martes, después de que la Reserva Federal de EE.UU. recortara las tasas de interés del dólar menos de lo que los mercados esperaban.
Todo esto ocurre en momentos en que hay indicios de una ralentización de la actividad económica.
La crisis bancaria aparentemente está socavando la confianza de los consumidores a la hora de hacer compras, lo que resulta en la disminución de los fondos que las empresas necesitan para invertir y para pagar los salarios de los trabajadores.