Wall Street reaccionó negativamente.
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Preocupada por la salud de la economía estadounidense, la Reserva Federal decidió este martes bajar las tasas de interés en un cuarto de punto porcentual para quedar en el 4,25%.
Ésta es la tercera vez que bajan la tasa desde el 18 de septiembre, con la esperanza de evitar que la crisis hipotecaria se contagie a los demás sectores de la economía.
"Los datos sugieren que el crecimiento se está ralentizando, como reflejo de un deterioro más intenso del mercado inmobiliario y algo de desaceleración en el gasto de los consumidores y las empresas", dijo la Fed en su comunicado.
La Reserva Federal -presidida por Ben Bernanke- es el banco central estadounidense y la entidad encargada de supervisar la política monetaria. Wall Street, que tenía esperanzas de un mayor recorte, reaccionó negativamente a la noticia.
Respiro
Pero más allá de las reacciones a corto plazo, se espera que la disminución de las tasas permita un respiro a los deudores y al mercado crediticio en EE.UU.
La Fed, presidida por Ben Bernanke, espera contener los problemas actuales.
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Los problemas actuales en EE.UU. nacieron en el sector inmobiliario y la crisis hipotecaria.
La semana pasada, un informe de la Asociación de Bancos Hipotecarios reveló que el número de decomiso de viviendas alcanzó en el tercer trimestre un récord histórico.
Miles de personas se quedan sin sus casas porque no pueden pagar las hipotecas de alto riesgo y eso crea un círculo vicioso: el precio de las casas cae, hay menos construcción, los bancos dejan de prestar por falta de liquidez y el contagio comienza a sentirse en los demás actores del mercado financiero.
Estado de ánimo
Pese a que el mercado laboral se ha mantenido estable, los demás indicadores presentan un escenario poco halagador.
¿Pueden extenderse las turbulencias a la economía mundial?
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El viernes pasado, por ejemplo, el índice del consumidor elaborado conjuntamente por Reuters y la Universidad de Michigan reveló que el gasto se muestra estable por el momento, pero el "estado de ánimo" cayó a su nivel más bajo desde 1992, a excepción del mes posterior al huracán Katrina.
A las perspectivas de la gente se une el alto precio de la gasolina. La gran pregunta es si EE.UU. podrá evitar caer en una recesión.
Incluso, el presidente George W. Bush, quien defiende las leyes del mercado, aceptó iniciar un plan para evitar más decomisos de viviendas, lo que refleja que hay una verdadera inquietud sobre las perspectivas en 2008.
¿Contagio?
El gobierno, y muchos economistas, opinan que es muy prematuro hablar de recesión. Recuerdan -y ponen como ejemplo- los ciclos pasados.
Por ejemplo, la mayor recesión en EE.UU. fue la Gran Depresión de los años treinta, cuando el crecimiento cayó en más del 26 % entre 1929 y 1933, y no se ha vuelto a vivir algo parecido.
¿Podrá evitarse la recesión?
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Incluso en los momentos difíciles, como entre 1973 y 1975, el PIB cayó 3,1% y en la más reciente recesión, entre marzo y noviembre del 2001, la economía disminuyó sólo un 0,4%.
Si EE.UU. no logra evitar la recesión, los economistas, incluido el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, advierten que habrá un contagio en la economía mundial.
"Una economía estadounidense debilitada, especialmente en los mercados de consumo, tiene capacidad para impactar sobre nuestro socios comerciales", afirmó Greenspan recientemente.
Por ahora, América Latina no se ha visto afectada por la ralentización del crecimiento estadounidense, pero si el consumo en este país cae, entonces será difícil evitar el contagio.