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Lunes, 3 de diciembre de 2007 - 22:06 GMT
Agricultura urbana contra la pobreza
Hernando Salazar
Hernando Salazar
Bogotá

Bogotá
En Bogotá cerca de tres millones de sus 7,7 millones de habitantes viven en la pobreza.

Un programa de agricultura urbana, que según sus promotores ha capacitado a más de 32.000 personas, quiere ayudar a reducir los gastos en alimentación, además de mejorar y variar la dieta de los habitantes más pobres de Bogotá.

El plan, presentado por el Jardín Botánico de la Alcaldía de Bogotá, enseña a jóvenes y adultos a aprovechar mejor los espacios en patios y terrazas, a diversificar lo que siembran y a cultivar de manera limpia, sin pesticidas ni abonos químicos.

La iniciativa está ligada a Bogotá sin Hambre, otro programa para combatir la pobreza que, de acuerdo con las autoridades de la ciudad, diariamente les da gratuitamente almuerzos a más de medio millón de personas.

En esta ciudad, de más de siete millones de habitantes, cerca de tres millones viven en la pobreza.

Un pequeño cultivo

BBC Mundo visitó a varias personas que participan en el programa de agricultura urbana, en la zona de San Cristóbal, en las laderas del sur oriente de la capital colombiana.

Óscar Guevara
Guevara ha sembrado verduras, hortalizas, frutas y yerbas aromáticas.
Óscar Guevara es un vigilante que vive en una zona montañosa, a cinco minutos en auto de una vía pavimentada.

Guevara le mostró a BBC Mundo un pequeño espacio triangular junto a su casa de madera, donde ha sembrado verduras, hortalizas, frutas y yerbas aromáticas.

Él dice que lo que recoge de su siembra lo usa para la alimentación de su familia de cinco personas y que, cuando tiene excedentes, los intercambia con algunos de sus vecinos.

"Yo aquí hice una inversión de 21 mil pesos (cerca de US$10) en semillas y cercas", afirma Guevara, que gana mensualmente 600.000 pesos (casi US$300).

En patios y terrazas

Guevara relata que aprendió a hacer abonos con las cáscaras de las verduras que consume y también a preparar pesticidas naturales.

Gloria Ester López
Gloria Ester López dice que su siembra le ha bajado el costo de su mercado en más de 10%.
"Aunque al principio estábamos unas 30 familias en el programa, ahora somos menos, porque algunas se han desanimado, pues los animales domésticos han dañado los cultivos", dice.

Más abajo, en la zona más urbanizada de San Cristóbal, Gloria Ester López, un ama de casa de 46 años con cuatro hijos, le muestra orgullosa a BBC Mundo su patio, que tiene sembrado con repollos, lechugas, acelgas, brócolis y yerbas aromáticas.

López parece entusiasmada y dice que esa siembra no sólo le ha bajado el costo de su mercado en más de 10%, sino que también les vende algunas verduras y hortalizas a sus vecinos.

La diferencia es grande, pues ella vive hace 25 años en la misma casa y en el patio antes sólo había un pequeño cultivo de habas.

"El resto del terreno estaba abandonado", afirma.

Botellas vacías

Una amiga suya, Ligia López, le está sacando provecho a la terraza de su casa.

Invernadero en colegio
María Estela Escobar dice que ya ha entrenado a unos 200 estudiantes en agricultura urbana.
Allí armó un invernadero y utiliza diferentes tipos de recipientes, como viejos cascarones de televisores, computadores, botellas vacías y hasta una tina, para sembrar verduras.

Según Ligia, la siembra, que empezó hace cuatro meses, le ha servido para mejorar la dieta de las diez personas que viven con ella, entre ellos "varios nietos pequeños".

No lejos de su casa, la profesora María Estela Escobar, de un colegio público, le cuenta a BBC Mundo que ya ha entrenado a unos 200 estudiantes en agricultura urbana.

"Todos los días, a la hora del descanso, varios niños vienen a limpiar el área, mirar las planticas y echarles agua", dice.

"Ellos tienen la oportunidad de mirar cómo desde nuestra casa, en espacios muy pequeños, pueden tener comida de calidad".

Escobar agrega que el programa de agricultura urbana es una especie de "mecanismo de resistencia, para nosotros decir que frente a la comida que se nos impone hay otras formas de alimentarnos mucho más nutritivas y saludables".

Constancia

Huerta de Gloria Estela
Yo les digo que las plantas son como niñas chiquitas: tienen que estar pendientes de su agüita, de moverles el suelo y de estar pendientes de los insectos
Augusto Méndez, técnico del programa
Méndez reconoce que hay problemas, pero subraya que los importante es "seguir mejorando".

Augusto Méndez, uno de los técnicos del programa, quien asesora a las familias, le dice a BBC Mundo que "el balance es bueno", porque "la gente ha tomado la iniciativa como propia".

"Los que se han mantenido en el programa son los que ha tenido constancia", señala.

"Yo les digo que las plantas son como niñas chiquitas: tienen que estar pendientes de su agüita, de moverles el suelo y de estar pendientes de los insectos", concluye.



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