Mantega habló en nombre de varios países en la reunión anual del FMI.
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¿Qué hizo el FMI durante la crisis hipotecaria en Estados Unidos? ¿El organismo reaccionó igual que lo hizo con las crisis latinoamericanas?
La respuesta -en opinión de los representantes de la mayoría de los países de América Latina que llegaron a Washington para la reunión anual- es no, el Fondo no actuó de la misma manera.
Tampoco ha hecho mucho para limitar el contagio de los problemas estadounidenses en la economía mundial, según las voces que se escuchan en los pasillos del encuentro.
"No hubo empacho en expresar opiniones y dictar políticas. Muchas de estas recomendaciones probaron ser equivocadas o cuestionables, por decir lo menos", comparó así la actitud del Fondo cuando se trató de las crisis en Asia, Rusia o Argentina, el ministro brasileño de Finanzas, Guido Mantega.
El ministro brasileño habló este sábado en nombre de Ecuador, Haití, Panamá, Suriname, Trinidad y Tobago, Colombia y República Dominicana en el Comité Monetario y Financiero Internacional, aunque no ha sido el primero en expresar esta opinión.
El FMI admite que habrá una reducción en el crecimiento mundial.
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Mantega señaló que, en el futuro, el FMI tendría que mostrar un mayor equilibrio a la hora de supervisar a los demás.
Enfatizó que el organismo "ha tenido poco que decir que sea práctico" en el momento en que los problemas no fueron de los países emergentes, sino de los más ricos.
"Ha sido excesivamente cauto en sus recomendaciones, y justifica esta cautela apuntando a la naturaleza sin precedente del problema", señaló el brasileño.
El ministro de economía argentino, Gustavo Peirano, también destacó la "ironía" y el cambio de papeles en las actuales circunstancias.
"El Fondo debería poner, por lo menos, tanto celo en evaluar las vulnerabilidades de las economías avanzadas como hace con los mercados emergentes", opinó el funcionario argentino.
No pueden hacer mucho
BBC Mundo, en vísperas de esta asamblea anual, había destacado la impotencia del FMI para controlar una crisis que nace en la "locomotora del crecimiento mundial".
John Williamson, del Instituto Internacional de Economía, explicó que la gran diferencia entre lo que se dijo ahora e hizo en América Latina deriva del hecho de que Estados Unidos no necesita la financiación del FMI para salir de la crisis y, por lo tanto, sus opiniones tienen menos influencia.
Incluso, cuando BBC Mundo le preguntó a Anoop Singh, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, sobre el papel que puede jugar el Fondo para evitar el contagio, admitió que la crisis "se deriva de los mercados financieros y el FMI no se involucra directamente en estos mercados".
El sábado, para contrarrestar estas criticas, los encargados de prensa del Fondo destacaron que el organismo sí llamó la atención de los efectos de la crisis hipotecaria de Estados Unidos.
Pero sí afecta
La clave del asunto, sin embargo, es que los problemas en Estados Unidos pueden provocar muchos dolores de cabeza, incluso mayores de los que ocasionaron otras crisis anteriores.
"Es una situación irónica: los países que eran la referencia de buena gestión, buenas normas y conductas en el sistema financiero, son los mismos países que afrontan problemas graves de fragilidad financiera, lo que pone en riesgo la prosperidad de la economía mundial", enfatizó el ministro brasileño.
Los críticos señalan la impotencia del FMI para controlar la crisis de EE.UU.
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El FMI también admite que habrá una reducción en el crecimiento mundial.
El único respiro, por lo menos por ahora, es que hay una mayor reducción en las previsiones para las naciones más industrializadas, especialmente para Estados Unidos, que para los países en desarrollo, sobre todo América Latina.
En este sentido, varios economistas externos al Fondo, como John Williamson asegura que Latinoamérica está en una mejor posición para prevenir esta crisis, siempre y cuando se mantenga como una crisis financiera".
La preocupación está, precisamente, en saber cuándo la crisis comienza también a afectar a otros sectores de la economía estadounidense, ya que si los países ricos dejan de comprar, los países desarrollados terminarán pagando los platos rotos.
Los datos publicados por el FMI, en su informe previo a la reunión anual, prevén un crecimiento del 5% para 2007 y del 4,3% para 2008 en el Hemisferio Occidental, que incluye a América del Sur, América Central, México y el Caribe, lo que significa un descenso frente al crecimiento del 5,5% experimentado en 2006.
Habrá que ver que pasa en 2009. Por ahora, el economista del JP Morgan, Luis Ogañes, aseguró que la región va aguantando bastante bien, pero todo dependerá de que no haya una mayor restricción del crédito.
"Por ahora, la manera en que se está percibiendo el contagio es en un mayor costo de financiamiento. En algunos países más que en otros. Pero, por ahora, no hay razones para reaccionar exageradamente", señaló el experto.
Los datos de manufactura y otros datos macroeconómicos de Estados Unidos en los próximos meses serán clave.
Los países latinoamericanos, por su parte, estarán atentos, pero también tratarán de que sus voces se escuchen en el seno del FMI, sobre todo ahora que se está hablando de una reforma inevitable de este organismo multilateral.