La corrupción política es uno de los principales problemas que frena el desarrollo de los países pobres.
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Cada año, miles de millones de dólares robados de los países en desarrollo por sus propios líderes van a parar a cuentas bancarias en el exterior
Recientemente, el Banco Mundial (BM) y la Organización de Naciones Unidas (ONU) lanzaron una iniciativa para justamente poner freno a esa situación.
"No deberían existir refugios para quienes roban a los pobres", señaló el presidente del BM Robert Zoellick al presentar la campaña.
"Ayudar a los países en desarrollo a recuperar el dinero robado es un factor clave para financiar programas sociales y dejar claro a los líderes corruptos de que no podrán eludir la ley", agregó.
Sumas exorbitantes
Y es que el monto de activos robados es enorme.
El chileno Daniel Kaufmann, director de gobernabilidad y anticorrupción del BM, subrayó a BBC Mundo la gran pérdida que representa para las naciones pobres el dinero sustraído por lo que calificó como "cleptócratas".
"No se sabe exactamente porque muchas de estas transacciones son secretas, pero estamos hablando fácilmente de unos US$40.000 millones por año que se acumulan en el exterior, siendo saqueados de los países en vía de desarrollo".
Según cifras del BM, con US$100 millones se puede vacunar a cuatro millones de niños, proporcionar agua potable a 250.000 viviendas o tratar a 600.000 infectados con el virus del SIDA.
El plan de acción para contrarrestar el problema incluye el fortalecimiento de las instituciones anticorrupción en los países en desarrollo, préstamos para tal fin y el cumplimiento por parte de los centros financieros de la legislación contra el lavado de dinero.
Al otro lado
Tanto el BM como la ONU también enfatizaron que la colaboración es imprescindible en los países adonde va a parar el dinero robado.
Perú recuperó la mayor parte de los US$180 millones que Montesinos depositó en el exterior.
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De hecho, desentrañar todo el aparato financiero de apoyo con que cuentan los corruptos es uno de los obstáculos más duros de superar.
En ese sentido John Christensen representante del Tax Justice Newtwork, una organización internacional de investigadores y activistas que esta prestando asesoría en la iniciativa indicó que es necesario romper el muro de secretos que se construye alrededor de la fortunas de los corruptos.
"Alguien como el dictador Sani Abacha no pudo simplemente sacar todo el dinero que se llevó de Nigeria sin una infraestructura gigantesca", señaló.
Mucho del éxito de la iniciativa se basa en la ratiificación de la Convención de la ONU contra la Corrupción, que servirá de marco legal para procesar los casos de corrupción.
"Para la convención no existe el secreto bancario", sentenció Dimitri Vlassis.
Escepticismo
Una fuente de escepticismo es el propio BM, la entidad que dio a conocer la iniciativa.
Los críticos del organismo financiero internacional lo acusan de ser co reponsables de la situación por los préstamos que en el pasado le dieron a dictaduras o a gobiernos acusados de corrupción.
"Hasta mediados de los noventa no nos tomamos en serio la situación dramática en muchos países en cuanto a falta de gobernabilidad y alta corrupción", reconoció Kaufmann.
"Dimos préstamos excesivos en algunos países a líderes que eran autócratas y corruptos y eso fue en detrimento de las poblaciones mismas. Hemos aprendido de esos errores y hasta lo posible intentamos evitarlos".
A pesar del escepticismo de algunos ante la iniciativa del BM y la ONU, la reacción de Transparencia Internacional, una organización no gubernamental que lucha contra la corrupción, ha sido positiva.
La directora regional de Transparencia para América Latina, Silke Pfeiffer, subrayó que "es importante que haya asistencia técnica y financiera a los gobiernos que intentan recuperar estos activos".
"Ya hemos visto algunos resultados alentadores, por ejemplo en Perú donde casi el total de los más de US$180 millones que habían sido robados por Vladimiro Montesinos han podido ser recuperados, pero todavía falta mucha voluntad política", agregó.
Por lo pronto el BM y la ONU basan mucho su estrategia en la persuasión, señalando que mucho depende de la colaboración de los bancos y los países conectados por la corrupción.
Los escépticos esperan ver si realmente en la práctica desaparecen los fantasmas del pasado y aparece el dinero robado, que debería ser usado para apoyar tantos programas en los países en vías de desarrollo.