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Denize Bacoccina
Enviada especial a Managua
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Claveles de armonía entre ambos mandatarios: Brasil tenderá una mano para paliar la crisis.
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ofreció ayuda para resolver la crisis energética en Nicaragua, un país que padece racionamientos de electricidad y sufre apagones diarios de siete horas.
"El gobierno de Brasil está dispuesto a discutir con Nicaragua la financiación, la participación de las empresas y la construcción de las hidroeléctricas que precisa", dijo Lula este miércoles por la mañana en Managua.
Así comenzaba una reunión con el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y ministros de ambos gobiernos.
El anuncio fue hecho tras una larga intervención de Ortega en la que el mandatario resaltó las necesidades energéticas del país centroamericano y sostuvo que el país se sumió en la pobreza durante los 16 años que él permaneció fuera del gobierno.
Ortega dice que Nicaragua quiere solucionar el tema de los apagones en forma urgente con la construcción de usinas termoeléctricas.
Y Lula está dispuesto a ayudar: "Nicaragua no puede continuar con siete horas de apagón por día. Es una urgencia que este tipo de energía llegue primero. Y a mediano plazo será preciso aprovechar el potencial hídrico", dijo Lula.
Moral y ecología
Ortega señaló que el proyecto es construir también represas hidroeléctricas, pero en una segunda fase; son más ecológicas y resultan menos costosas de mantener, pero requieren una inversión mayor y su construcción lleva más tiempo.
Ortega no tiene discrepancias con Lula en cuanto al etanol, pero sí objeta la postura de Bush.
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"Brasil tiene mucha experiencia en energía eléctrica, en grandes y pequeñas usinas", dijo el presidente de Nicaragua.
Para Lula es aceptable utilizar fuentes de energía contaminantes en situaciones de emergencia.
"Teniendo en cuenta que la energía del carbón y del diesel contaminan un poco, no es recomendable utilizarlas. Ahora, cuando se trata de una emergencia, el aire acepta un poco de dióxido de carbono", dijo.
Hasta la noche del martes, cuando la comitiva presidencial brasileña llegó a Nicaragua, no se había discutido aún a nivel gubernamental de qué forma participará Brasil en la construcción de las hidroeléctricas.
La intención de Brasilia ha sido siempre participar en el área de biocombustibles.
De acuerdo con el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, los ministros discutieron en una reunión privada los detalles de una hidroeléctrica que construirá en el norte del país una empresa brasileña y probablemente será financiada por el Banco Nacional de Desarrollo (Bandes).
Se calcula que costará entre US$100 y US$150 millones.
"En las próximas semanas una delegación viajará a Brasil para avalar el proyecto desde el punto de vista técnico y discutir las formas de financiamiento", dijo a la BBC.
De acuerdo al ministro, la forma de amortización del préstamo puede ser los propios recursos generados por la venta de la energía, en un esquema semejante a proyectos que funcionan en Angola.
Biocombustibles
Más allá de ofrecer ayuda con las hidroeléctricas, el presidente Lula también hizo mucha propaganda al programa brasileño de biocombustibles, que ha provocado un debate con ribetes ideológicos en Nicaragua debido a la posición del presidente estadounidense George W. Bush a favor del etanol.
Lula presentó datos mostrando que la plantación de caña de azúcar no daña la selva amazónica ni supone una amenaza para la alimentación.
Por el contrario, afirmó que creará empleos en el campo, especialmente para las familias de menores ingresos.
Ortega no se opone al etanol brasileño pero objeta el estadounidense, fabricado a base de maíz.
"Sería inadmisible que Nicaragua fabricara etanol a base de maíz. Sería atentar contra un producto básico. Sería un crimen", dijo, recalcando que no tiene reparos respecto a la conveniencia de que el país produzca etanol de caña, un producto que ya se cultivan en el país.
Caña, maíz y claveles
"Nosotros no tenemos discrepancias con Lula, sino con Bush, que salió con eso de la producción de etanol de maíz", dijo Ortega.
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Nosotros no tenemos discrepancias con Lula, sino con Bush, que salió con eso de la producción de etanol de maíz
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Estudios del gobierno brasileño muestran que cada caloría de energía utilizada en la producción de etanol de maíz genera dos unidades de combustible, mientras que en el etanol de caña la relación es de uno a ocho.
El presidente Lula resaltó que cada país debe elegir en forma "soberana" la matriz energética que utilizará, y que Brasil no quiere tener una posición "hegemónica".
Después de iniciar su discurso diciendo que él no haría etanol a base de claveles porque entonces acabaría con una de las flores más bonitas -en referencia tácita a la postura de Ortega respecto al etanol de maíz-, Lula cerró su discurso quitando el clavel que había puesto en la camisa a su homólogo nicaragüense.
"Me da aquí el clavel de la paz", dijo.