Los últimos candidatos para comprar Alitalia decidieron retirarse.
El gobierno italiano emprendió la búsqueda de una solución de último minuto para intentar salvar a la aerolínea estatal Alitalia, tras el fracaso de una subasta internacional de esa compañía, que viene arrojando pérdidas desde 1998.
Una huelga ha causado interrupciones del servicio de Alitalia.
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La empresa no muestra una situación muy esperanzadora, abrumada de deudas y con sus operaciones sumidas en el caos debido a una huelga ante el temor de pérdida de empleos.
El ministerio de Economía declaró cerrado el proceso de compra de la cuota del 39,9% puesta a la venta por el Estado, después de un proceso de subasta que duró siete meses y cuya fecha de cierre se tuvo que aplazar varias veces.
El presidente italiano, Giorgio Napolitano, apostó por "cumplir las normas europeas" y dijo que no se debe destinar dinero a salvar la aerolínea bandera de Italia.
La Unión Europea desaprobó otra inyección de fondos públicos para rescatar Alitalia, como se hizo en 2004.
"Bofetada"
El ministro italiano de Finanzas, Tommaso Padoa-Schioppa, dijo al diario Corriere della Sera que si el gobierno no podía encontrar comprador no tendría más alternativas que liquidar la empresa.
La Unión Europea desaprobó otra inyección de fondos públicos
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Esto no sería sólo un desastre económico, sino que además se percibiría como una bofetada en términos de la imagen internacional de Italia.
Desde Eslovaquia, donde está de visita, el primer ministro italiano, Romano Prodi, ha tratado de calmar los ánimos y prometido ofrecer términos más favorables a posibles compradores.
Si se lleva a cabo una nueva subasta, Alitalia -que emplea a unos 12.000 trabajadores- se ofrecería a un "precio simbólico" y con muy pocas condiciones.
Aunque varias líneas internacionales -como Air France, KLM y Aeroflot- han sostenido negociaciones con Roma como potenciales compradores, al final se han retirado al hallar demasiado estrictas las condiciones impuestas por el gobierno italiano.