Chrysler es el tercer fabricante de automóviles en Estados Unidos.
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El gigante de la industria automotriz Daimler-Chrysler anunció la venta del 80,1% de sus operaciones en Estados Unidos a Cerberus Capital Management, un grupo inversor de ese país, por US$7.452 millones.
La transacción pondrá fin a una de las fusiones más importantes en las últimas décadas que vio unirse en 1998 a la compañía alemana, famosa por sus automóviles Mercedes, y al tercer fabricante estadounidense, después de Ford y General Motors por US$36.000 millones.
Desde entonces, la dura competencia de vehículos japoneses, además de los costos en pensiones y seguros sociales para sus empleados, provocaron importantes pérdidas que llevaron al recorte de miles de puestos de trabajo.
La operación también terminará con la dicotomía en las operaciones del que se había convertido en el quinto fabricante de automóviles del mundo.
En efecto, mientras la alemana Daimler siguió concentrada en la producción de vehículos de lujo, las marcas populares como Dodge o Jeep constituyeron el fuerte de Chrysler.
Especulaciones
La operación, que todavía debe ser aprobada por la junta de accionistas, dejará a Daimler con sólo el 19,9% de participación en la futura empresa que pasará a llamarse Chrysler Corporation LLC.
Las versiones dicen que Tom LaSorda seguirá siendo el presidente ejecutivo.
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El anuncio tuvo un primer impacto en la bolsa de Francfort, donde la apertura de las operaciones este lunes vio a las acciones de Daimler-Chrysler con ganancias de hasta más de un 6%.
Por otra parte, puso fin a semanas de especulaciones sobre la venta de la automotriz estadounidense a diferentes compañías, entre ellas, el fabricante canadiense de componentes Magna International, la sociedad de inversión Blackstone Group y la compañía de inversiones Tracinda del multimillonario Kirk Kerkorian.
La operación final con Cerberus Capital Management, no marca la operación más alta en términos de monto que haya hecho un fondo de inversiones, pero sí la adquisición de una firma de alto prestigio internacional por parte de uno de estos grupos.
Los analistas consideran que la operación es también un signo de reestructuración de la industria automotriz estadounidense ante los problemas financieros de ese sector.