El precio final superó ampliamente todas las expectativas.
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Los últimos activos de la compañía petrolera rusa Yukos se subastaron en Moscú.
La empresa fue declarada en bancarrota en agosto de 2006.
El acto final de este drama estuvo tan lleno de misterio e intriga como los capítulos precedentes.
Los organizadores de la subasta incluso hicieron tres recesos para que los postores pudieran descansar.
Los activos restantes de Yukos, incluidos sus oficinas en Moscú y otras propiedades, se vendieron por casi US$4.000 millones, cuatro veces y media más el precio inicial.
Comprador desconocido
El comprador fue una compañía llamada Prana, cuyos accionistas se desconocen.
Prana pujó más que la empresa energética Rosneft, controlada por el Estado.
El precio superó todas las expectativas y se especuló que el comprador sabía algo que los demás ignoraban.
El precio de las acciones de Yukos subió en un 63%, ante la posibilidad de que se les pague a los acreedores si el comprador salda las deudas de la compañía.
Fortunas
Esta venta pone fin a una historia de fortunas hechas y perdidas a raíz del paso acelerado de Rusia del comunismo al capitalismo.
La empresa fue declarada en bancarrota en agosto de 2006.
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El fundador de Yukos, Mijaíl Jodorkovsky, cumple una condena de ocho años de prisión por evasión fiscal.
Sus partidarios siempre han dicho que fue condenado como castigo por querer desafiar políticamente al presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Algunos accionistas siguen pidiendo compensación ante tribunales extranjeros.