Las calles de Barquisimeto muestran las consignas anti-estadounidenses.
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Este fin de semana en Venezuela la Alternativa Bolivarana para las Américas, ALBA, buscará "institucionalizarse" durante la cumbre presidencial que se realizará en Barquisimeto, ciudad ubicada a unos 400 kilómetros al oeste de Caracas.
Asistirán al encuentro los presidentes de Bolivia, Evo Morales, de Nicaragua, Daniel Ortega, el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage y el anfitrión, Hugo Chávez.
También participarán el vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno y el primer ministro de Haití, René Préval, países que no pertenecen al esquema de integración pero que desean "averiguar" sobre su funcionamiento.
El ALBA fue una idea que lanzó el presidente Hugo Chávez en 2001 como alternativa al Área de Libre Comercio de las Américas que promovía EEUU.
En diciembre de 2004 Cuba y Venezuela suscribieron el acuerdo fundacional del ALBA.
Luego, en 2005 se sumó Bolivia y en enero pasado lo hizo Nicaragua.
La estrategia
Aunque fuentes de la cancillería aseguran que se trata de la quinta cumbre de la iniciativa, otros consideran que es la primera reunión que tendrá propiamente el formato de cumbre de mandatarios.
El nicaragüense Ortega se unió a los planes de Chávez apenas asumió.
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Aunque no se ha especificado en detalle la agenda del encuentro, este jueves el canciller venezolano Nicolás Maduro ofreció un adelanto.
"Está el tema de la evaluación de los logros del ALBA, esta el diseño del plan estratégico de mediano y largo plazo. Está lo que tiene que ver con la conceptualización del proceso de unión de repúblicas y de pueblos",
dijo Maduro a la prensa local.
Maduro también aseguró que se trabajará en la "forma organizativa interna que seguramente el ALBA va a discutir".
Algunos piensan que incluso se podrían anunciar nuevas adhesiones, como las de Ecuador, Haití o algunos de los países caribeños que asisten a la cumbre como observadores.
"Sin cuerpo"
Algunos aseguran que ante el fracaso del modelo del ALCA, el ALBA habría perdido su razón de ser, ya que no necesariamente los países que estuvieron en desacuerdo con el primero abrazaron las ideas del segundo.
Continúan los preparativos para cumbre del ALBA en Venezuela.
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"Es una propuesta que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe mitigado o simplemente ignorado, porque tiene un matiz fundamentalmente anti-estadounidense. Y la mayoría de los países no quiere meterse en camisas de once varas con EE.UU.", aseguró a BBC Mundo el internacionalista Carlos Romero.
Para Romero es el elemento ideológico lo que confabularía contra el crecimiento del proyecto, al que sin embargo considera una buena idea, "como cualquier propuesta de integración".
"El ALBA sólo ha tenido acogida entre los países que más dependen de Venezuela, en cuanto a sus regalías, en cuanto a sus donaciones, en cuanto a su financiamiento a largo plazo, vale decir: Bolivia, Nicaragua, Cuba. Es más la ayuda de Venezuela que un proceso de fluidez comercial entre esos países lo que marca el ALBA", sostiene Romero.
Sin cortar con EE.UU.
Pero otros aseguran que la efectividad del mecanismo no puede medirse en términos clásicos de comercio, ni siquiera en número de afiliaciones por año.
"No es la relación del vasallaje (...) El ALBA viene a sustituir esas relaciones por relaciones de solidaridad, de integración, que toman en cuenta el aspecto social, a través del intercambio sano, no sólo con la avidez de hacer dinero, sino relaciones de ganar-ganar" dijo a BBC Mundo, Raymundo Kabchi, internacionalista y asesor de la cancillería venezolana.
Kabchi rechaza que la iniciativa pueda verse como un frente anti-estadounidense.
"No somos frente anti-nada. Y si de 'anti' se trata, podremos decir que buscamos un frente contra el hambre, contra la miseria, contra la corrupción y contra el vasallaje en la política internacional" expresó Kabchi, quien aseguró que no se trata de "cortar lazos históricos con EE.UU. o Europa".
Una característica del ALBA es que los socios que lo integran parecen sufrir una gran asimetría en sus economías, pues mientras Venezuela, ostenta un gran poder financiero gracias a su renta petrolera, el resto son las naciones más pobres del continente.
Además, al ser planteado como un esquema sin la participación de EEUU no toma en cuenta el intercambio económico con ese país que suele ser el principal socio comercial de la región.
Aunque los promotores del nuevo esquema de integración aseguran que se trata de complementar esas economías en aras del desarrollo regional.