La invitación a Camp David es una deferencia especial hacia Brasil.
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reúne este sábado con su par estadounidense en una visita oficial a Camp David, en el estado de Maryland, donde George W. Bush tiene su casa de descanso.
Los mandatarios, que ya se reunieron este mes en Brasil, tienen previsto abordar las relaciones comerciales bilaterales.
Se espera que discutan la forma de promover el uso del etanol y la manera de atraer inversiones hacia el combustible "verde", que tanto EE.UU. como Brasil producen a gran escala.
Asimismo, darán a conocer la lista de países de Centroamérica y el Caribe que participarán en un programa piloto de biocombustibles.
Por otro lado, intentarán reflotar las conversaciones de la Ronda de Doha sobre la liberación de trabas arancelarias, estancadas desde la última cumbre de la Organización Mundial de Comercio.
"La atmósfera (en que se lleven a cabo las discusiones) será importante", indica Sherman Katz, un analista de comercio del Instituto Carnegie para la Paz Internacional. "El lenguaje corporal de la reunión en Sao Pablo sugirió que se caen simpáticos", agregó el experto.
Protocolo significativo
Brasil produce etanol con caña de azúcar, mientras que Estados Unidos usa maíz.
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Lula es el primer presidente de América Latina que llega a Camp David en "viaje de negocios" desde 1991. Esta invitación es considerada una deferencia especial hacia el mandatario sudamericano.
El otrora líder sindicalista, que pasó la noche en una exclusiva residencia de huéspedes frente a la Casa Blanca en Washington, llegará por la tarde y luego -ya en el marco campestre- brindará una conferencia de prensa junto con Bush.
Más tarde compartirán la cena.
"Estados Unidos quiere revitalizar su relación con América Latina, y la relación con Lula es un ancla para eso", explica Daniel Erikson, analista del centro de estudios Diálogo Interamericano.
Equilibrios regionales
La relación además, es vista como un contrapeso de la alianza Caracas-La Habana, cuyos líderes ya se manifestaron en contra de los proyectos comunes de Lula y Bush.
Fidel Castro, aún convaleciente de una intervención quirúrgica que a mediados del año pasado lo alejó del poder por primera vez, opinó que producir combustibles a base de alimentos -como el maíz o la caña de azúcar- es dejar a miles de personas sin comida.
"Si hay alguien que sabe cómo crear hambre, es Fidel", respondió Dan Fisk, el asesor de Bush para el Hemisferio Occidental.
Pero quizá en un intento de aplacar los ánimos en la región, Lula tiene prevista una gira por Venezuela, Paraguay y Argentina.