La comercialización del Edge es todavía una meta "distante" dice Ford.
|
El gigante de la industria automotriz de EE. UU. es el más reciente fabricante en lanzar un vehículo impulsado por combustibles alternativos.
El prototipo fue bautizado Edge - un auto híbrido impulsado por una combinación de hidrógeno comprimido y una batería que se puede recargar conectándola a una toma eléctrica.
Sin embargo, la empresa reconoció que todavía quedan varios obstáculos que librar antes de que el auto pueda salir al mercado.
El anuncio de Ford sucede en el marco del discurso del presidente George W. Bush del Estado de la Nación en el que propone una reducción del 20% en el consumo de la gasolina para 2017.
El presidente dijo esperar que la meta se alcanzara principalmente con un drástico aumento en la producción de etanol y otros combustibles alternativos.
Al lanzar el nuevo modelo durante una feria de autos en Washington, Ford explicó que el elemento de propulsión del vehículo costó millones de dólares en desarrollar.
Cambio de imagen
"La comercialización sigue siendo una meta tentadora pero distante" dijo la vice presidente para la ingeniería ambiental y de seguridad de la compañía, Sue Cischke.
Los analistas dicen que los fabricantes están optando por desarrollar autos ecológicos por temor a estar asociados con los grandes vehículos consumidores de gasolina, que les ha estado dando una mala imagen.
Durante el show de autos de Detroit, la General Motors lanzó el Chevrolet Volt - el primer prototipo de producción masiva diseñado para funcionar únicamente con un motor eléctrico.
El vehículo será impulsado por las nuevas baterías de litio que se recargan conectándose a una toma eléctrica en el garaje.
El auto también tendría un motor de etanol y un elemento de hidrógeno suplementarios.
No obstante, el presidente de General Motors advirtió que sin el apoyo de un programa para desarrollar energía alternativa, Estados Unidos regresaría a su tradicional consumo de hidrocarburos.
La demanda de los consumidores por un auto alternativo también ha decaído, dicen los analistas, tras el bajón de los precios de la gasolina de U$3 en 2006 a aproximadamente U$2.