Los inmigrantes latinoamericanos que trabajan en Estados Unidos enviarán unos US$45.000 millones a sus países de origen en 2006, cantidad muy superior a los US$30.000 millones que enviaron en 2004, según un estudio publicado este miércoles por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La creciente presencia de los latinos en EE.UU. se traduce en mayor envío de remesas.
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La creciente presencia de los latinos en EE.UU. se traduce en mayor envío de remesas.
Estas remesas se han convertido en América Latina en el primer flujo de capital, superando incluso los préstamos de instituciones multilaterales y de inversiones extranjeras en la región.
Lo que más llama la atención del estudio es que los que más mandan dinero a sus familias, son los que menos ganan. "Más de tres quintos de los que mandan remesas a sus familias pueden ser considerados clase trabajadora o clase media baja, con ingresos anuales inferiores a US$30.000" señaló el encargado del estudio, Sergio Bendixen.
El dinero enviado por estos inmigrantes representa alrededor de tres cuartas partes de los US$60.000 millones que ingresará la región este año en concepto de remesas.
Más envíos
Según el estudio, el porcentaje de inmigrantes que mandó dinero regularmente a sus familias creció del 61% en 2004 a 73% en 2006.
El país que recibe más remesas, estimadas en unos US$20.000 millones para este año, es México, seguido por Brasil (US$7.000 millones) y Colombia.
La constante inmigración de latinos a EE.UU. augura futuros aumentos de remesas.
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Los que mandan dinero además incrementaron su colaboración media de US$240 en 2004 a unos US$300 al mes. En promedio, estos inmigrantes mandan un 10% de sus ingresos.
La constante inmigración de latinos a EE.UU. augura futuros aumentos de remesas.
Según explicó Federico van Gelderen, ex presidente de la Cámara Hispana de Comercio en Carolina del Norte, las remesas son generadas por los que quedaron marginados en sus propios países y, por lo tanto, las economías de los países se verían seriamente afectadas si dejaran de recibir ese dinero.
"Se ha creado una dependencia y si no hay remesas entonces habría estallidos sociales. La gente manda el dinero para sus necesidades básicas", señaló van Gelderen.
Inversión
Tanto Sergio Bendixen, como el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, admitieron que las remesas se habían convertido uno de los principales flujos de capitales en la región, pero insisten en que ahora pueden convertirse en un pilar fundamental para erradicar la pobreza en Latinoamérica.
"Tradicionalmente estos recursos se han destinado para el consumo los que envían o reciben dinero han comenzado a invertir", señaló Bendixen.
Según el estudio por primera vez una tercera parte de los encuestados manifestó que habían invertido los fondos de las remesas, particularmente en viviendas. Hace cinco años, únicamente el 5% de los inmigrantes dijeron haber invertido el dinero en otra cosa que no fueran necesidades básicas.