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Domingo, 24 de septiembre de 2006 - 16:58 GMT
Gasoducto europeo genera expectativa
Jorn Madslien
BBC, Mar del Norte

Embarcación empleada en la construcción del gasoducto.
El proyecto utiliza tecnología sofisticada para tender la tubería submarina.

A primera vista, no hay nada sofisticado acerca de la gran embarcación corroída por el óxido que parece flotar en el aire por encima de las olas en el Mar del Norte.

Vista desde un helicóptero, la Acergy Piper es demasiado pequeña para ser una plataforma petrolera, pero tampoco parece un barco.

Tal vez se asemeja más a un escenario de las películas de ciencia ficción Waterworld o Mad Max.

Sin embargo, la Acergy Piper juega un papel central en el creciente debate acerca de la seguridad energética, tanto en el Reino Unido como globalmente.

Esta semana, la embarcación completará la instalación del mayor gasoducto submarino del mundo, el Langeled.

A partir de octubre próximo, el gasoducto transportará hasta 20% de todo el gas consumido en el Reino Unido.

Y en el futuro, las técnicas empleadas acá en las profundidades del mar, podrían ser utilizadas por el gigante energético ruso, Gazprom.

El conglomerado ruso planea instalar en el Mar Báltico un gasoducto de 1.200 kilómetros de longitud que llegaría hasta Alemania, a un costo de US$4.000 millones.

También busca desarrollar el campo Shtokman en el Mar de Barents, de 1.400 kilómetros cuadrados de extensión, destinado a ser el mayor campo de explotación submarina de gas en el mundo.

Ruta compleja

Tubería del gasoducto.
Los gasoductos buscan aumentar la seguridad energética de Europa.

Acergy Piper ofrece la impresión de ser una fábrica de industria pesada, en la que los trabajadores están aislados del mundo por semanas.

Sus movimientos se limitan a esta poco atractiva y lenta barcaza de 180 metros de longitud.

Pero los que están a bordo no se quejan.

"Tenemos un enorme televisor de plasma en nuestra sala de estar", grita Fergy Laurent, un escandaloso californiano con docenas de calcomanías de empresas petroleras adheridas a su casco.

En cubierta, una serie de tubos gigantes de acero, cada uno con 25 toneladas de peso y 42 pulgadas de diámetro, son empujados a lo largo de una línea de ensamblaje tripulada por trabajadores de más de 30 países.

Cada uno de los trabajadores está ocupado, soldando los cilindros para formar un tubo continuo que se extenderá 1.200 kilómetros entre la costa occidental de Noruega y el Reino Unido.

Es un proceso complejo que requiere gran atención.

Cada sección de tubería es recubierta con varias capas de pintura protectora para asegurar que pueda sobrevivir en el fondo del Mar del Norte por más de 50 años.

Las coyunturas son examinadas con rayos X antes de ser lentamente depositadas en el mar en ángulos diseñados para encajar con los montes y valles del lecho marino.

Interés ruso

Interior de una tubería.

La finalización del gasoducto de Langeled ha hecho bastante por tranquilizar a los consumidores de gas natural en el Reino Unido, quienes vieron como una escasez de gas el invierno pasado disparó los precios a niveles record para los hogares y las fábricas.

La entrada en servicio de Langeled deberá ayudar a reducir los precios para el próximo invierno.

El proyecto también llama la atención más allá de las fronteras británicas.

El 15 de septiembre pasado, un contingente ruso visitó a Acergy Piper para ver por ellos mismos la instalación de Langeled.

Oficialmente, las dos empresas noruegas detrás del proyecto Langeled, Hydro y Statoil, son optimistas acerca de la posibilidad de ser escogidas como socios de Gazprom para importantes proyectos.

El proyecto Langeled, que en un momento dado consumió 30% de toda la producción mundial de acero al carbono, es realmente impresionante.

Y puede ser una vitrina que podría ubicar a los noruegos al frente de la carrera por construir gasoductos para los rusos.

"Vamos a construirlo", señala un oficial a bordo del Acergy Piper cuando se le pregunta acerca de un gasoducto de 555 kilómetros de longitud que Gazprom quiere instalar en las condiciones extremas del Mar de Barents.

Juego de poder

Aviso de Gazprom en edificio estatal ruso
El gigante energético ruso Gazprom es uno de los interesados en adquirir la tecnología de gasoductos.

Pero en privado, algunos funcionarios aceptan que Gazprom no está listo a tratarlos como iguales.

"Están interesados en nuestra tecnología, pero eso es todo", dice un alto funcionario.

Acergy Piper está participando en un juego de poder mucho más grande.

Gazprom tiene acceso a los vastos y esencialmente subutilizados recursos energéticos de Rusia, y desesperadamente necesita la ayuda de los gigantes energéticos occidentales que a menudo poseen mayores destrezas y tecnología.

Están en juego grandes contratos, aunque a cambio Rusia quiere acceso directo a los lucrativos mercados energéticos occidentales y propiedad accionaria en las compañías con las que entra en sociedad.

Hasta el momento, durante largas negociaciones, los rusos han jugado con discreción y cautela.

Pero eso podría cambiar rápidamente, y los observadores de la industria señalan que los contratos principales podrían ser distribuidos dentro de poco, a medida que la legendaria paciencia rusa se derrumba ante las poderosas fuerzas del mercado.

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