Manmohan Singh y Lula da Silva firmaron diez acuerdos bilaterales.
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"Somos muy parecidos: tres grandes democracias, tres países multiculturales y multiétnicos", aseguraba hace poco un animado canciller brasileño, Celso Amorim, al explicar el acercamiento de Brasil con India y Sudáfrica.
El primer ministro indio, Manmohan Singh, y el presidente sudafricano, Thabo Mbeki, se reúnen con Luiz Inacio Lula da Silva este miércoles con el objetivo de fortalecer sus relaciones económicas y políticas.
Brasil, India y Sudáfrica formaron hace tres años una alianza trilateral que busca darles más presencia en la escena internacional. Este miércoles, con la firma de varios acuerdos mutuos de comercio e inversión, los brasileños buscan duplicar su hasta ahora minúsculo intercambio comercial con ambos países.
"Una meta razonable sería llegar a 4% del total de nuestro comercio con Sudáfrica e India en un plazo de cuatro años", estimaba el martes, en una reunión de empresarios de los tres países, el ministro brasileño de Industria y Comercio Exterior, Luiz Fernando Furlan.
Coincidencias
Es que las coincidencias abundan. Por ejemplo, Brasil e India también comparten el anhelo de ingresar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como representantes del mundo en desarrollo.
La minicumbre en la capital sudamericana es, además, histórica en términos políticos, ya que desde 1968 un jefe de estado indio no desembarcaba en Brasil.
Tan importante será el encuentro para Lula, que es uno de los pocos compromisos que han alterado su intensiva agenda de campaña con miras a las elecciones presidenciales del 1 de octubre.
Brasil intentará, junto a sus socios, decirle al mundo que sigue buscando alternativas para que el comercio mundial sea más equitativo para los países en desarrollo. "Queremos cambiar la geografía económica y política mundial", dijo el martes el presidente Lula al recibir a su colega indio, Manmohan Singh.
"Es puro voluntarismo eso de querer cambiar la geografía económica del planeta, pero este gobierno se mantiene fiel a sus ideas aunque sepa que hay objetivos que no son factibles", opone Eduardo Viola, analista internacional de la Universidad de Brasilia.
Emergentes vs. desarrolladas
Lula ya avisó que la política exterior brasileña seguirá intacta en su segundo mandato.
Y eso a pesar de que su gestión internacional ha sido muy cuestionada por apostar todas sus fichas a la maltrecha Ronda Doha de comercio y al Mercosur, dejando de lado los acuerdos comerciales bilaterales con países ricos, como han hecho Chile o Colombia, por caso.
Singh y Lula son los líderes de dos de las economías en desarrollo más importantes del mundo.
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De cualquier manera el encuentro de Brasilia insistirá en una fórmula que le ha dado buenos resultados a los brasileños, que es privilegiar el comercio con las economías emergentes en vez de cortejar a Estados Unidos y Europa.
Una estrategia acertada, a juzgar por los números oficiales.
En 2002 -antes de que Lula asumiera la presidencia- el volumen de comercio de Brasil con China, Rusia, Sudáfrica e India sumaba US$7.600 millones. Tres años después el intercambio con esos cuatro países aumentó 142% en promedio. Y con el Mercosur, en ese mismo periodo, las exportaciones brasileñas dieron un vertiginoso salto de 254% hasta los actuales 11.700 millones de dólares.
Pero a pesar del acercamiento a las economías emergentes de Sudamérica, Asia y África, los Estados Unidos y la Unión Europea siguen comprando, juntos, más de la mitad de todo lo que Brasil exporta.
Acuerdos para inversiones petroleras, de gas, de etanol (combustible de fuentes no fósiles, del cual Brasil e India son los mayores productores mundiales) y de infraestructura buscan darle más densidad al encuentro en la, por estos días, calurosísima Brasilia.
Luego de los brindis, los presidentes dejarán de lado la unanimidad.
Singh y Mbeki partirán hacia La Habana a la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (NOAL), en cuya inauguración abundaron las críticas a Israel y Estados Unidos. Lula, en cambio, se quedará en casa, y enviará en su lugar al canciller Amorim.