India y Brasil son los dos "pesos pesados" del G20.
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El grupo más importante que representa a las naciones en desarrollo en la negociación global para la liberalización del comercio mundial reclamó que se retomen las conversaciones suspendidas en julio pasado.
El G20 -formado en realidad por 23 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, China, Cuba, Ecuador, Egipto, Filipinas, Guatemala, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Perú, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Uruguay, Venezuela y Zimbabwe)- mantiene una reunión de dos días en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.
"Lo que está en juego es el orden internacional", advirtió el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim.
"Si no producimos resultados para preservar el sistema multilateral en el campo comercial ¿cómo vamos a preservar el orden internacional frente al terrorismo, la proliferación nuclear, el tráfico de drogas o el contrabando?", dijo el canciller en la conferencia de prensa.
La Organización Mundial de Comercio (OMC) decidió suspender la Ronda de Doha -tal cual se denomina la actual rueda de conversaciones- tras cinco años de negociaciones infructuosas entre los mayores negociadores, entre ellos Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Brasil e India.
Carrera contra el tiempo
Kamal Nath, ministro de Comercio de India, afirmó que "estamos esperando una respuesta del mundo desarrollado".
Esta demanda a los países más ricos en la práctica representa un pedido a europeos y estadounidenses para que recorten los subsidios que otorgan a sus agricultores, uno de los temas que han hecho fracasar el acuerdo hasta ahora.
Este domingo el G20 mantendrá reuniones por separado con los negociadores de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón.
Con la presencia del titular de la OMC, Pascal Lamy, practicamente todos los jugadores claves están en este encuentro.
De cualquier manera, no se espera ningún cambio sustancial antes de las elecciones parlamentarias de noviembre en Estados Unidos.
Pero las conversaciones no pueden demorarse mucho más de esa fecha, pues el plazo límite para alcanzar un acuerdo es julio próximo, fecha tras la cual el presidente George Bush perderá los poderes especiales concedidos por el Congreso para negociar tratados comerciales.