Los diseños tradicionales son muy populares en Ghana.
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El diseñador de textiles ghanés Philip Adu-Gyamfi se despierta en medio de la noche con una única preocupación: ¿qué va diseñar al día siguiente?
Los patrones creados por él y sus colegas para la firma textil ATL son extremadamente populares.
Los ghaneses los usan para ir a la iglesia, a bodas y funerales, para eventos tradicionales o contemporáneos, en fin... para todas las ocasiones posibles.
Ahora, copias chinas de esos mismos diseños están ingresando al país de contrabando y se venden en el mercado por un precio mucho menor.
Como consecuencia, diseñadores como Adu-Gyamfi deben trabajar el doble para poder mantenerse.
"No es nada fácil", dice. "Vas al mercado y ves que los patrones que has diseñado ya te los han copiado. Dan ganas de llorar".
Clase
Los diseños tradicionales africanos, algunos estampados en cera, son muy populares en Ghana y en África Occidental en general.
Los domingos, las mujeres ghanesas pasean muy orondas por las polvorientas calles de Accra -la capital- camino a la iglesia, con sus magníficos vestidos de brillantes colores.
La mayoría de los fines de semana los dolientes asisten a los funerales enfundados en sus tradicionales paños rojos, marrones y negros.
En algunas culturas, los estampados africanos tradicionales en cera forman parte de lo que el novio debe entregar al padre de la novia.
"Cuando la gente te ve (vestido con telas africanas), ven que perteneces a cierta clase social", dice Adu-Gyamfi.
Negocio rentable
La moda de las mujeres ghanesas es un gran negocio.
Las copias chinas cuestan la mitad de lo que salen las telas originales.
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Cada año se venden en Ghana 137 millones de metros de tela con diseños africanos por un valor de US$250 millones.
Pero la producción local sólo responde a un cuarto de la demanda. Esto se debe al contrabando de las imitaciones chinas, dice ATL.
Las ventas han caído entre un 50% y un 75% ya que los clientes prefieren las copias chinas a los productos locales.
"Nos dimos cuenta de que los productos asiáticos estaban inundando nuestros mercados hace dos años. Este fenómeno comenzó en 2004 y ha ido creciendo. El año pasado fue terrible", dice Steve Dutton de ATL.
Las telas chinas cuestan casi la mitad de lo que cuestan las africanas.
La máquina china
ATL no es la única compañía textil que se queja de la competencia china.
Muchas firmas europeas y estadounidenses también la sufren.
Las importaciones chinas pueden llegar a perjudicar a las firmas holandesas, que le venden a África Occidental estampados en cera desde hace muchos años.
El amor de los ghaneses por los estampados tradicionales no ha logrado frenar el deterioro que sufre esta industria. No todos tienen el dinero suficiente como para pagar las telas y muchos compran ropas occidentales baratas de segunda mano.
La mano de obra barata y la alta productividad hacen la competencia con las firmas chinas casi imposible, admite Dutton.
ATL esperaba que su creatividad y su conocimiento del mercado local le den un toque especial a la compañía.
Pero esta ventaja resulta en vano ya que las copias chinas son una imitación exacta de sus diseños.
Defensa
Ante la imposibilidad de contactar a los fabricantes chinos, ATL decidió enfrentar a los distribuidores locales.
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Lo único que podemos hacer es concentrarnos en los vendedores locales, no queremos hacerlo, pero es nuestra única defensa
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Algunos vendedores se muestran dispuestos a cooperar, pero otros están demasiado interesados en las ganancias que obtienen de las telas falsas.
Es casi imposible descubrir de donde provienen, pero las ventas de los productos originales suben cuando se confiscan imitaciones.
"Lo único que podemos hacer es concentrarnos en los vendedores locales, no queremos hacerlo, pero es nuestra única defensa", concluye Dutton