Brasil esperaba ganar mayor acceso a los mercados industrializados.
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¿Quién pierde más con el aparente colapso de las negociaciones comerciales de la OMC?
La ronda Doha de negociaciones, que se inició en 2001, e involucra a 149 países, tiene como objetivo especial extender los beneficios del comercio a los países más pobres.
Un estudio del Banco Mundial publicado en 2005 y citado por el analista económico de la BBC, Steve Schifferes, sugiere que la liberalización comercial global aumentaría para 2015 el crecimiento económico mundial en US$287.000 millones anuales.
Sin embargo, como el comercio ocurre principalmente entre naciones desarrolladas, dos tercios de las ganancias irían a las naciones industriales, afirma el estudio.
Para los críticos de la globalización, el proceso de liberalización comercial impulsado por la OMC es una amenaza directa para el bienestar de los países menos desarrollados, cuyas economías se verían afectadas por el aumento en las importaciones provenientes de las grandes potencias en América del Norte y Europa.
En su opinión, para los países pobres es mejor ningún acuerdo que un mal acuerdo.
Divisiones en el Tercer Mundo
La UE entrega grandes subsidios a sus agricultores.
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No obstante, no es fácil juntar a todos los países en desarrollo en un sólo grupo para entender sus intereses o conveniencias.
Una extensión del comercio de bienes agrícolas e industriales, como la que esperaban lograr los negociadores de la OMC, parecía destinada a beneficiar a algunas naciones "emergentes" del mundo en desarrollo, como Brasil e India, que se han convertido en grandes potencias exportadoras de bienes, que van desde azúcar hasta aviones de última tecnología.
Para esos grandes del mundo en desarrollo, parece más claro que el fracaso de Doha, si ocurre, puede ser una oportunidad perdida.
¿La última palabra?
Estados Unidos ha sido culpada por algunos de las actuales dificultades en las negociaciones.
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El más reciente encuentro de negociadores comerciales en Ginebra fracasó, aparentemente porque Estados Unidos y la UE no pudieron ponerse de acuerdo en cómo reducir sus barreras a las importaciones agrícolas de países en desarrollo.
El traspiés en Ginebra genera dudas sobre la viabilidad de lograr un acuerdo definitivo en la actual ronda, ante el inminente vencimiento, en julio de 2007, de las facultades de negociación comercial otorgadas al presidente estadounidense por su Congreso.
Si la ronda Doha colapsa finalmente, es probable que muchos de sus protagonistas principales sigan buscando la apertura comercial mediante negociaciones bilaterales o de bloques regionales.
Pero en ese escenario desigual, las naciones más pobres parecen ser las que menos influencia tendrán para defender sus intereses comerciales y económicos ante los más grandes.
Y por ello pueden ser los más perjudicados con el colapso de negociaciones multilaterales, que al menos en principio, buscaban extender los beneficios del comercio a todos por igual.