Pagar lo que uno vea anunciado. Esto es lo que propondrá la Comisión Europea el martes para evitar que las líneas aéreas anuncien tarifas atractivas para después añadir costos extras cuando el consumidor compra el billete.
Anuncian barato pero cobran caro.
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La intensa competencia entre aerolíneas de bajo costo ha hecho que volar a algún destino del Mediterráneo cueste menos que salir a cenar a un restaurante.
Sin embargo, según informa el corresponsal de economía de la BBC, Theo Leggett, los pasajeros normalmente pagan más de lo que creían.
Ello es debido a que las compañías añaden impuestos, recargas por subida en el precio del combustible y otros gastos a sus pasajes baratos.
Anuncios reales
El resultado es que el precio final del billete muchas veces tiene poca relación con el precio que aparece anunciado.
La nueva propuesta forzará a las aerolíneas a anunciar tarifas que tengan en cuenta todos los costos.
La Comisión sostiene que las nuevas reglas harán que sea mucho más fácil que los pasajeros puedan comparar precios y así evitará engaños.
Y que el comprador efectivamente pueda comprobar si sale más a cuenta tomar el avión o ir a cenar a un restaurante.