La seguridad alimentaria no puede tomarse como un hecho garantizado.
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Los países más pobres del mundo se volverán más dependientes de los mercados globales para su seguridad alimentaria, alega un estudio de tendencias agrícolas.
La producción de alimentos no está creciendo lo suficientemente rápido en muchos países en desarrollo como para proveer a sus cada vez más grandes poblaciones, concluye un informe conjunto de Naciones Unidas y la OCDE.
Como resultado, los países que importan grandes cantidades de cereales y carne serán vulnerables a las fluctuaciones del mercado.
Los intentos de fortalecer la agricultura mediante un nuevo pacto global sobre comercio se han estancado.
Batalla comercial
Aunque Europa y Estados Unidos han prometido eliminar ciertos subsidios y aranceles de productos agrícolas, las medidas acordadas hasta la fecha no van tan lejos como para satisfacer a los países en desarrollo.
El argumento de estos países es que el enorme apoyo financiero que Estados Unidos y otros países industrializados dan a los agricultores obliga a la baja de precios y dificulta la competencia.
La producción agrícola y el consumo de alimentos crecerán más rápido en los países en desarrollo que en las naciones más ricas, de acuerdo con un análisis de tendencias globales para los siguientes 10 años.
La exposición a los mercados mundiales podría dejar a los países batallando para satisfacer sus necesidades alimentarias.
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El informe -producido por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico y la organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO)- no toma en cuenta los cambios a los mercados agrícolas que se están proponiendo como parte de la vacilante ronda de Doha.
En el documento se advierte que los países en desarrollo están siendo obstaculizados por la baja productividad agrícola, la cual sólo puede ser enfrentada con mayores inversiones e infraestructura, educación y adiestramiento.
Se prevé que el mercado de precios para los cereales y otros granos básicos caerá durante la próxima década pues la fiera competencia mundial compensará la creciente demanda.
A pesar de esto, la volatilidad de los precios y exposición creciente a los mercados mundiales podría dejar a los países batallando para satisfacer sus necesidades alimentarias.
"Los países en desarrollo más pobres serán cada vez más dependientes de los mercados mundiales para su seguridad alimentaria, y por tanto más vulnerables a las fluctuaciones de los precios internacionales", señala el informe.