Las acusaciones de Ecuador a la empresa petrolera abrieron una brecha en las discusiones del TLC.
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El representante comercial de Estados Unidos, Rob Portman, declaró que su gobierno todavía está dispuesto a conversar sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Ecuador, a pesar de la decisión de este país de expulsar a la empresa petrolera estadounidense, Occidental Petroleum.
Pero al mismo tiempo, Portman aclaró que en vista de las recientes acciones del gobierno ecuatoriano contra lo que él describió como una legítima inversión estadounidense, se hacía más difícil llegar a un acuerdo.
Momentos después, una portavoz de su oficina, Christin Baker aclaró que si bien "EE.UU no ha cancelado las conversaciones tampoco se ha puesto una fecha para reanudarlas".
Este martes, Portman había dicho que daban por concluidas las negociaciones con el país andino, además de sugerir que Quito pagase una compensación a la empresa.
Chantaje
Muchos ecuatorianos ya han estado marchando contra el TLC y Oxy.
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El ministro del interior de Ecuador, Felipe Vega, reaccionó diciendo que esos comentarios son "un chantaje inaceptable" y anunció que las tropas del ejército ya habían llegado a los campos petroleros donde previamente operaba Occidental.
"Somos una nación soberana y si los caballeros quieren detener las conversaciones sobre libre comercio ... entonces nosotros miraremos hacia Europa", afirmó el ministro.
Según el gobierno de la nación andina, la empresa petrolera había violado las reglas sobre transacciones de valores -algo que Occidental niega haber hecho.
Acusando a Oxy de incumplir las obligaciones estipuladas en el contrato para la explotación de crudo, el titular de Energía del país, Iván Rodríguez, hizo el anuncio de la rescisión el lunes, afirmado que Petroecuador tomará control de las instalaciones de Oxy.
Según la cancillería ecuatoriana, la cancelación del contrato a esta empresa no es el primer paso a ninguna nacionalización de la industria del petróleo en el país.