|
Carlos Christian Sánchez
BBC Mundo, Panamá
|
El proyecto de ampliación pretende desalentar posibles alternativas interoceánicas en países vecinos.
|
El gobierno panameño formalizó el proyecto de construcción de un tercer juego de esclusas gigantes en el paso interoceánico, que con un costo aproximado de US$5.250 millones se convertirá en la mayor obra de infraestructura que haya visto Centroamérica en las últimas décadas.
El presidente Martín Torrijos invitó a sus compatriotas a participar en las discusiones previas a un referendo consultivo -del cual no dio fecha de realización- aunque si avisó sobre la presentación en la Asamblea Legislativa del proyecto de ampliación.
"Será una decisión plena y soberana de los panameños" el modernizar el Canal, destacó Torrijos en su declaración, recordando que es imperante hacer la ruta marítima competitiva a nivel comercial antes de que quede obsoleta.
Ricaurte Vásquez, presidente de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal (ACP), presentó este lunes al mandatario centroamericano el balance final de los 120 estudios realizados, de donde se escogió la alternativa de las nuevas esclusas gigantes.
Por su parte, el administrador de la ACP, Alberto Alemán Zubieta, detalló que unos US$2.300 millones del total que consuma la obra serán obtenidos por la entidad en la banca privada.
Los detalles
Panamá decidió escoger la opción de un sistema de compuertas colosales -de unos 427 metros de largo por 55 de ancho- que permitirán el paso de barcos de mayor calado, conocidos como buques "post-Panamax".
Cada juego de esclusas tendrá tres cámaras o escalones de agua, a modo similar de las hoy existentes, con una profundidad de 18,3 metros.
Zubieta indicó que dos nuevos complejos de esclusas correrán paralelas a las esclusas de Gatún en la entrada atlántica del canal, y otra en Miraflores, en el lado del Pacífico.
El canal provee ingresos vitales al país centroamericano.
|
También habrá nueve tinas en cada nueva esclusa para reciclar el agua, con el fin de reducir el desperdicio del líquido vital.
Por cada cruce de un barco por el canal se pierden 55 millones de galones de agua dulce, ha indicado la ACP.
"Los usuarios pagarán la ampliación por medio del aumento gradual de los peajes", destacó el administrador, recalcando que los panameños no deberán empeñar su futuro para edificar las nuevas esclusas.
Además, el alto directivo de la ACP dijo que la obra se construirá entre los años 2008 y 2014 y que implicará la contratación de más de 40.000 empleados, de forma directa e indirecta.
"El Canal opera cerca de su máxima capacidad. Los estudios estiman, según los análisis que se realizaron desde el Congreso Universal de 1997 y los que hoy presentamos, que la vía acuática llegará a su tope entre los años 2009 y 2012", advirtió Zubieta.
Descartan embalses
Un dato novedoso es que las esclusas por construir tendrán compuertas corredizas rodantes, no como las actuales que son de bisagras.
Por otro lado, remolcadores trasladarían a cada barco post-Panamax a entrar en la esclusa, reemplazando a las locomotoras que mueven los buques en el actual canal.
Igualmente, el presidente Torrijos reconoció que no pretende afectar a miles de campesinos por el sólo hecho de modernizar el Canal.
Por ello descartó la opción de instalar pequeñas lagunas o "embalses" al oeste y este del Lago Gatún, considerado como el primer reservorio artificial de agua del mundo.
Protestas populares entre los años 2000 y 2005 hicieron cambiar a la ACP de esta alternativa polémica, que hubiera inundado cientos de hectáreas de cultivo y evacuado a más de 15.000 personas de sus propiedades.
La estrategia del gobierno panameño surge cuando países como México y Nicaragua han dicho que pretenden desplazar al Canal de Panamá debido a que se ha quedado chico para los barcos de mayor tamaño.
Cifras de la ACP mencionan que el canal reportó un aumento significativo de los cruces navales: más de 12.111 en el año 2005, número que se eleva cada día.
Largas filas de barcos esperan para transitar la ruta debido a que la misma está cerca de su máxima capacidad.
Para Roberto Velázquez, consejero presidencial, la diferencia de esta ampliación es que el canal se modernizará para bien de los panameños y con un enfoque comercial práctico.
"Por espacio de cien años los Estados Unidos administraron el canal en una visión político militar. Todos los aportes económicos que dio Washington al istmo en un siglo es exactamente lo mismo que se ha dado en cinco años de administración soberana panameña", es decir unos US$1.500 millones, señaló Velázquez.
Escepticismo
Sin embargo, es la población panameña a la que hay que convencer para que se apruebe el referendo, que según la Constitución debe convocarse tres meses después de aprobarse en el Congreso una ley que avale el proyecto de ampliación.
Voceros cercanos al presidente Torrijos indicaron que el mes de noviembre del presente año sería la fecha de la consulta popular.
Los panameños podrán opinar en un referendo sobre la ampliación del canal.
|
"El presidente ha cumplido con las expectativas al pueblo panameño sobre lo que será la ampliación", dijo el Gobernador de Panamá, Eric Rodríguez Awerbach, quien también asesora en la rama de prensa al mandatario.
Sobre el creciente escepticismo en los panameños ante el manejo de la ACP sobre la vía acuática, Awerbach indicó que "es verdad, es cierto que el Canal no le dice o representa nada a los moradores de las otras regiones, a miles de otros panameños".
"Se inicia el debate, tendremos la oportunidad de argumentar y contra argumentar para encontrar la mejor decisión por parte de nuestra gente", acotó.
El canal aportó unos US$480 millones sólo en el año 2005, cosa que ha motivado que a la ACP se le exija una mayor contribución a la economía panameña.
Una encuesta publicada por el grupo Unimer Research y el diario Panamá América reveló que a los panameños les interesa más el desempleo como problema nacional que el futuro del canal interoceánico.
Cerca de un 62,2% de la población apoyaría la construcción de las nuevas esclusas siempre y cuando se reflejen en la creación de empleos.
Algo lógico, considerando que Panamá es uno de los países con peor distribución de la riqueza en América Latina, después de Brasil y Haití, mientras que tiene un índice de desempleo que rondaría el 22% si se cuenta la mano de obra informal.