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Jueves, 2 de marzo de 2006 - 15:10 GMT
Dinero en internet ayuda a pobres
Clark Boyd
Corresponsal de Tecnología

Internet está revolucionando la manera en que los donantes y prestamistas en Estados Unidos se conectan con pequeños empresarios en el mundo en desarrollo, sea un granjero en Kenia que quiere invertir en nuevo ganado o una costurera en India que quiere abrir su propio negocio.

Pastores en India.
Los pequeños créditos se dirigen a países en desarrollo.

Hace 14 años, Dennis Whittle trabajaba en el Banco Mundial, supervisando grandes proyectos de desarrollo que otorgaban enormes préstamos.

Pero en 1997, el jefe de Whittle le propuso un nuevo desafío: financiar pequeños proyectos. Después de varios intentos fallidos de hacer aprobar estos pequeños proyectos dentro de la burocracia del Banco Mundial, decidió llamar a una reunión inspiradora.

"Un día, mis colegas y yo entramos en una sala del Banco Mundial y dijimos, '¿Y si dejamos que cualquiera entre y proponga su idea? ¿Y si tomamos decisiones en el mismo día?'", afirmó Whittle.

Decidieron entonces poner el plan en movimiento, y resultó exitoso. Más de mil grupos de unos 85 países presentaron idea sobre pequeños negocios y proyectos sin fines de lucro.

Se eligieron más de 500 finalistas, y ellos vinieron a Washington a presentar sus pedidos de financiamiento. El último día, el Banco Mundial distribuyó cinco millones de dólares a decenas de nuevas empresas.

Pero lo que mejor recuerda Whittle es una conversación con una mujer sudafricana que, ese día, no ganó.

No estaba enojada. Al contrario, estaba convencida de que muchas personas alrededor del mundo financiarían su proyecto si se enterasen de qué se trataba.

En Internet

Dennis Whittle vio una posibilidad de entrar en lo que él llama el "mercado secundario" para donaciones. Renunció al Banco Mundial y, hace seis años, él y un colega lanzaron un programa privado de microcréditos en Internet que llamaron Global Giving.

Por ejemplo, un pastor de cabras en Uganda. Si recibe 25 dólares, son dos pequeñas cabras. Es un excelente comienzo. Con 100 dólares, uno puede imaginarse más cabras, quizás un pequeño refugio, o almacenar alimento para los animales
Jessica Flannery, Kiva

"Global Giving permite que proyectos locales de pequeña escala se reúnan con donantes relativamente chicos alrededor del mundo, que desean ayudarlos a hacer una diferencia", explicó Whittle.

"El sitio web es como una combinación de eBay y Amazon. Y la idea es que proyectos locales calificados de alrededor del mundo puedan ser enumerado, siempre y cuando cumplan con determinados requerimientos".

"Si uno es donante, y está interesado en VIH/SIDA, puede encontrar proyectos para financiar. Si uno está interesado en proyectos en Kenia, también puede encontrarlos. Es una casa de liquidación".

Un donante potencial puede elegir dar sólo 10 dólares a un proyecto. Sin embargo, algunos han donado hasta 150.000 dólares.

Proyectos en necesidad

Global Giving no es el único sitio que explota el poder de internet para conectar directamente a potenciales donantes con potenciales emprendedores.

Familia nigeriana.
El matrimonio que creó Kiva estuvo un tiempo en África.

Otro sitio se llama Kiva, creado por un matrimonio de California.

La historia de Kiva comenzó hace poco más de dos años, cuando Jessica Flannery viajó a África Oriental. Estaba trabajando para un grupo que otorga créditos de 100 dólares a proyectos que lo necesitan.

"Cada día, me reunía con un pequeño empresario y escuchaba su historia sobre cómo 100 dólares habían cambiado no sólo sus vidas, sino también las vidas de sus familias, amigos y otro miembros de la comunidad", explicó Flannery.

"Por ejemplo, un pastor de cabras en Uganda. Si recibe 25 dólares, son dos pequeñas cabras. Es un excelente comienzo. Con 100 dólares, uno puede imaginarse más cabras, quizás un pequeño refugio, o almacenar alimento para los animales. Entonces, esa pequeña cantidad de dinero realmente puede ayudar a que alguien se establezca".

El esposo de Jessica, Matt Flannery, es un programador de ordenadores que fue a visitarla a África Oriental por unas semanas.

A él también lo conmovió el espíritu emprendedor que descubrió en el lugar.

Entonces, decidió diseñar un sitio de internet que le permitiese conectar a pequeños prestamistas con pequeños donantes.

"Quería lanzar un pequeño programa en el que cualquiera en Estados Unidos, o Europa, o Australia con acceso a Internet pudiese prestar dinero a un pequeño emprendedor en África", explica Matt Flannery.

Préstamos "uno a uno"

El resultado es el sitio Kiva, una palabra swahili que quiere decir unidad o acuerdo. El sitio está en Internet desde el año pasado.

El desafío que estos planes de micro caridad enfrentan es identificar buenos proyectos, examinarlos, asegurarse que están en un buen nivel, y asegurarse de que están utilizando el dinero de una manera inteligente
Ethan Zuckerman, Escuela de Leyes de Harvard

Los usuarios de Kiva no son donantes, son prestamistas. Matt Flannery lo llama "microcréditos uno a uno". Usando Internet, los prestamistas de Kiva pueden prestar tan poco como cinco dólares a un proyecto.

"Funciona pagando por PayPal", explica Matt Flannery. "Luego, uno recibe actualizaciones que son como blogs en el correo electrónico o en Internet, y eventualmente se le devuelve el dinero de acuerdo con el desempeño del pequeño empresario".

Los prestamistas no reciben intereses sobre los créditos, pero el deudor sí paga algo de interés, lo que ayuda a pagar los costos de Kiva.

Pero Internet puede traer buenas y malas noticias para los microcréditos, según explica Ethan Zuckerman, miembro del Centro de Internet y Sociedad de la Escuela de Leyes de Harvard.

Zuckerman, que también es miembro de la junta consejera de Global Giving, señala que la red facilita la donación de dinero a proyectos que valen la pena, pero también facilita el trabajo de estafadores que engañan a potenciales donantes.

Afirma que detectar este tipo de estafas es un servicio importante que Global Giving y Kiva pueden proveer.

"El desafío que estos planes de micro caridad enfrentan es identificar buenos proyectos, examinarlos, asegurarse que están en un buen nivel, y asegurarse de que están utilizando el dinero de una manera inteligente", explica.

Global Giving y Kiva afirman que trabajan con grupos locales para evaluar a los posibles empresarios. Ambas organizaciones afirman que es la forma más adecuada y más económica de asegurarse que el dinero que se recauda en internet es distribuido eficientemente, y de una manera correcta.

Ambos sitios de internet parecen haber logrado desentrañar exitosamente lo que se podría llamar una "red distribuida" de pequeños donantes y prestamistas alrededor del mundo.

Global Giving ha recaudado millones de dólares en donaciones para pequeños proyectos en el mundo en desarrollo. Y mientras los cofundadores de Kiva no darán una cifra de la cantidad que han prestado hasta ahora, sí afirman que cada vez que un nuevo proyecto es publicado en el sitio, los fondos necesarios se recaudan en cuestión de días, e incluso, horas.

Clark Boyd es corresponsal de tecnología para The World, una producción conjunta del Servicio Mundial de la BBC y WGBH-Boston.



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