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Greg Morsbach
BBC Mundo, Caracas
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Decenas de miles de personas confirman la posición de Venezuela en el mapa global del activismo de izquierda al acudir a la capital para asistir al Foro Social Mundial (FSM).
El evento es considerado un encuentro de los simpatizantes de la izquierda en el mundo.
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Hasta este año, el evento se venía realizando, desde su creación en 2001, en la ciudad de Porto Alegre, Brasil.
La cita es concebida como la alternativa ideológica a la cumbre que transcurre paralelamente en Davos, Suiza, con la participación de políticos, empresarios y personalidades del mundo del espectáculo.
A Caracas ya han llegado estudiantes, dirigentes sindicales, políticos y académicos de más de 50 países diferentes, quienes se alojan en hoteles, hostales o casas de familia.
Los delegados de unas 2.000 organizaciones no gubernamentales (ONG) asisten a las discusiones, talleres y seminarios que forman parte del intenso programa que aborda de manera crítica el tema del libre comercio, central en el evento en Davos.
La capital venezolana ya está acostumbrada a escenificar eventos masivos para visitantes extranjeros, muchos de los cuales se oponen a lo que llaman políticas económicas "neoliberales" y al plan de establecer el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA).
"Es obvio por qué Venezuela es un imán para decenas de miles de visitantes", señaló Edgar Lander, uno de los organizadores del FSM.
"El proceso revolucionario que viene llevando a cabo el gobierno (venezolano) ha conquistado la imaginación del mundo", aseveró.
Encuentros regulares
El gobierno de Hugo Chávez -abierto crítico de las políticas del presidente de EE.UU., George W. Bush, el ALCA y el "neoliberalismo"- invita con frecuencia a personalidades en el extranjero que comparten sus opiniones.
Caracas es sede del Foro Social Mundial.
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El cantante estadounidense y activista de los derechos civiles Harry Belafonte visita Caracas con regularidad, como también lo hace el actor y activista por la igualdad racial Danny Glover.
En junio del año pasado, Caracas fue el anfitrión de un festival internacional de la juventud que en parte estuvo organizado por el Partido Comunista. Asimismo, frecuentemente hay cumbres de agrupaciones indígenas auspiciadas por el gobierno venezolano.
"Es mi tercera vez en Caracas en un lapso de dos años", indicó Kate Fox, una activista contra la globalización de 21 años que viajó desde Washington.
"Venezuela sin duda es la nueva Meca de la izquierda. Solía ser La Habana, pero éste es ahora el lugar para estar si estás en contra de la explotación capitalista", aseveró.
Irónicamente, los vendedores callejeros del centro de Caracas dirían algo similar sobre el potencial para explotar el gran mercado de los souvenir de izquierda.
Muchos de ellos han dejado de vender copias ilegales de discos compactos para ofrecer ahora camisetas con el rostro de Hugo Chávez o viejos clásicos como las de Ernesto "Che" Guevara.
Ídolos
"La camisa de Chávez es la que más vendo", asegura Luz Castillo, quien tiene un pequeño puesto de venta cerca del centro de conferencias del Foro Social Mundial.
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He vendido seis de ellas (camisas de Chávez) en el lapso de una hora, con una ganancia de US$7 por cada una
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"He vendido seis de ellas en el lapso de una hora, con una ganancia de US$7 por cada una", agregó.
Otros comerciantes venden afiches de Chávez, relojes, libros, banderas, cintas de audio e incluso muñecos del carismático dirigente venezolano.
"Chávez es cool (buena onda)", dice Alejandro Montoya, un estudiante peruano que pagó US$1.500 por un paquete turístico especialmente diseñado para asistir al evento.
"¿Es mucho dinero? Sí, claro. Pero recuerda que es una oportunidad en la vida para estar frente a frente con mi héroe, el comandante Chávez", señaló Montoya.
No todos los precios son tan elevados. Hay una opción más barata para los visitantes de bajo presupuesto, quienes por US$1 pueden alquilar una tienda de campaña cerca del Hotel Hilton en las proximidades de donde se efectúan los seminarios y conferencias.
Pero también a 500 metros del mismo hotel se observa a los indigentes que hurgan los depósitos de basura para encontrar cualquier posible alimento. Algunos con suerte consiguen media hamburguesa o un sándwich tirado por uno de los asistentes al evento.
Escepticismo
Carlos, un hombre de mediana edad que ha pasado los últimos tres años durmiendo en las calles, dice encogiéndose de hombros: "para mí, es bueno que esta gente venga de afuera, compre su camiseta y luego desaparezca".
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Nada cambia para mí y los otros cinco que dormimos en los bancos del parque de aquí cerca
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"Nada cambia para mí y los otros cinco que dormimos en los bancos del parque de aquí cerca", indicó.
El gobierno venezolano comenzó hace 10 días un ambicioso programa para combatir la pobreza de niños y adultos viviendo en las calles. Pero el presidente Chávez reconoce que le tomará al menos hasta el 2011 erradicar este flagelo en el país.
No obstante, muchos de quienes han llegado a Caracas desde Europa o Estados Unidos creen que sus respectivos gobiernos deberían copiarse del modelo venezolano.
"Si tan sólo el señor Bush viniese a ver con sus propios ojos las cosas buenas de este gobierno", comentó Cherie Honkala, dirigente de la campaña estadounidense Derechos Humanos y Económicos de la Gente Pobre.
"De seguro estaría impactado de saber que la tasa de analfabetismo es casi inexistente y que quienes viven en marginalidad están recibiendo cuidados médicos gratis", añadió.