Representantes de los países ricos y pobres a la vez han evidenciado sus profundas diferencias en la víspera de la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se celebrará a partir de este martes en Hong Kong.
Los países emergentes quieren que los más desarrollados, particularmente la Unión Europea, eliminen sus subsidios agrícolas y reduzcan las tarifas impuestas a las importaciones de alimentos.
Hablando a nombre del Grupo de 20 países en desarrollo (G20), el ministro de Agricultura brasileño, Roberto Rodrigues, dijo que serán flexibles al abrir aún más sus mercados para los productos industriales y servicios occidentales.
Pero sólo lo harán después de que concluyan las negociaciones agrícolas.
"Debo insistir que Brasil y el G20 están listos para ofrecer una posición flexible en NAMA (acceso a los mercados para los bienes industriales) y servicios si primero tenemos una posición clara en agricultura", expresó Rodrigues.
Química y armonía
Por su parte, el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, afirmó que no tiene la intención de hacer una nueva oferta sobre las reformas al comercio agrícola.
El funcionario europeo consideró que le toca a otros presentar mejores propuestas.
"Lo que es importante es dejar Hong Kong con el sentimiento de haber obtenido algo claro y real que permita el fin de la negociación en 2006", manifestó.
Mandelson admitió que las dificultades persisten en las tres principales áreas de negociación: agricultura, el NAMA y los servicios.
"Todavía creo que el acuerdo está a nuestro alcance", expresó. "Hace falta buena armonía y buena química" para lograr esas metas.
Nuevo camino
Serias diferencias dividen a los países ricos de los pobres.
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A partir de este martes 13 de diciembre, representantes de más de 140 países se reunirán en Hong Kong para intentar acercar sus posiciones y tratar de allanar el camino hacia un acuerdo de libre comercio.
La reunión de la OMC, llamada Ronda de Doha, deberá establecer un marco para la liberalización del comercio mundial, pero las diferencias sobre subsidios agrícolas han provocado un marcado pesimismo sobre la posibilidad de un acuerdo.
El punto de vista del G-20 en el tema agrícola es de gran importancia en las mesas de negociaciones.
Los países de los G20, que incluyen a India, Brasil, China y Argentina, exigen un recorte promedio de los subsidios de un 54% como mínimo.
La UE, Estados Unidos y Japón gastan cerca de US$300.000 millones anuales en subsidios agrícolas.
Recortes drásticos
Los países pobres quieren que los ricos eliminen sus subsidios agrícolas.
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EE.UU. ha propuesto recortes aún más drásticos en los subsidios, pero ha advertido que solo reducirá la fuerte ayuda económica doméstica que brinda a sus productores si la UE accede a abrir su mercado agrícola.
La oferta de la UE está muy por debajo de lo que piden los G20 y Estados Unidos: una reducción promedio de 39% para los diferentes subsidios que da a sus producción agrícola.
Al mismo tiempo la UE está exigiendo a los países en desarrollo una reducción arancelaria para productos industriales del 75% y similares concesiones en el área de servicios.
Estas negociaciones fueron lanzadas hace cuatro años en Doha, Qatar, y se acordó entonces que las preocupaciones de los países en desarrollo serían el tema central de la ronda de conversaciones.