A menos de dos semanas de las elecciones en el Reino Unido, el gobierno del primer ministro Tony Blair ha recibido este viernes una mala noticia: la economía, que ha sido una de sus mejores cartas en la campaña electoral, está perdiendo el ritmo.
Las perspectivas no parecen muy alentadoras, según los analistas.
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Según datos oficiales, el crecimiento del Producto Interno bruto (PIB) se ha desacelerado de 0,7% en el último trimestre de 2004 a 0,6% en los primeros tres meses de 2005.
Puede parecer poco, pero los especialistas afirman que es mucho para una economía del tamaño de la británica.
Con los nuevos datos difundidos por la Oficina Nacional de Estadística (ONS, según sus siglas en inglés), las proyecciones de crecimiento del Reino Unido para 2005 quedan en 2.8%, el menor índice desde fines de 2003.
Para los analistas, ello se debe tanto a una caída de la producción industrial como a una disminución del consumo.
Esta retracción podría jugar un papel importante en la campaña para los comicios que se celebrarán en el Reino Unido el 5 de mayo.
Sin mucha esperanza
Hasta ahora, el Partido Laborista -en el gobierno- ha mencionado la fortaleza económica del país como uno de sus grandes logros.
Y el futuro no parece muy alentador.
"Creemos que la economía del Reino Unido seguirá desacelerándose. Los principales indicadores no muestran una recuperación inminente de la actividad industrial", afirma James Knightley, analista del grupo ING Financial Markets.
"Al mismo tiempo, un menor consumo tiende a frenar la expansión del sector servicios".
"Lo más probable es que, gane quien gane las elecciones, deberá aumentar los impuestos para compensar los desequilibrios", completa Knightley.