Este jueves arranca un controversial experimento social en el Reino Unido: con el fin de reducir el consumo de alcohol, se les permitirá a los pubs (nombre con el que se conocen los bares tradicionales en este país) vender bebidas embriagantes las 24 horas, si así lo desean.
Más tiempo para beber promovería menos desesperación. ¿Lógico?
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Para entender la lógica de la iniciativa, es util entender el contexto de la cultura británica de la bebida.
Un pub en el Reino Unido va más allá de ser un centro para comprar bebidas. Quizás sea mejor hablar de un centro cultural-social.
Cada vecindario tiene uno, literalmente en cada esquina, donde se bebe, se come y se entablan amistades.
Es también escenario de rituales familiares, como el almuerzo dominical. Hay quienes incluso se aparecen por su bar local un fin de semana en la mañana, para hacerse de un café y leer los diarios.
La controversia, sin embargo, se centra en torno al consumo de alcohol, generalmente cerveza. Por casi 100 años, cuando faltan pocos minutos para las 11 de la noche, religiosamente, en cada pub suena una campanita cuyo gracioso sonido indica que los clientes tienen la última oportunidad para recargar el trago antes de que cierre el bar.
Si bien después de esa hora se permite el consumo de alcohol en discotecas y otros locales especialmente autorizados, es generalmente a mayor precio, por lo que muchos clientes prefieren tomarse sus tragos en el pub antes de la hora límite.
Pros y contras
Estas imágenes son las que quiere reducir el gobierno.
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¿Entonces por qué ahora se quiere extender el horario de venta? La gran mayoría de los que asisten a los pubs tienen bastante control sobre lo que beben.
Sin embargo, hay quienes se quejan de que el exceso en el consumo del alcohol por algunos, está interfiriendo en la tranquilidad de la mayoría.
Un viernes en la noche, pocos minutos después de las 11, es frecuente encontrar grupos de personas a la salida del pub en avanzado estado de embriaguez.
Cerca de la hora de cierre, no son pocos los casos de quienes ante el escenario de no beber más esa noche, aceleran el ritmo con el que el vaso llega a la boca, provocando una verdadera implosión interna.
De ahí que el gobierno haya impulsado la extensión de las horas de bebida, para, paradójicamente, reducir el número de clientes que se embarcan en un frenesí etílico en los minutos finales del tiempo legal de consumo.
Pero los detractores opinan que, más bien, sucederá todo lo contrario.
"Licencia para matar"
El ministro encargado de las licencias para los bares en el Reino Unido, James Purnell, considera que relajar las reglas es un elemento positivo.
"En Nueva Zelanda se liberalizaron los horarios de bebidas y el nivel de consumo bajó, por lo cual creemos que puede ser una solución al problema", asegura el funcionario.
En Gran Bretaña, el "pub" es una institución nacional.
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Pero otros sectores más bien han tildado la medida de ser una "licencia para matar".
La parlamentaria Conservadora (de oposición), Theresa May, comentó a la BBC que "lo que va a suceder es que la gente beberá más y por ende habrá un mayor comportamiento antisocial en las calles".
"Tenemos que encontrar la forma de acabar con la cultura que dice que una noche de diversión es aquélla en la que quedes inerte de la borrachera", agregó.
Si hay algo claro es que el tema es motivo de preocupación en la sociedad británica, en la que no faltan los programas de televisión que muestran a jóvenes sumidos en alcohol cada fin de semana.
En todo caso, este jueves arranca el experimento y se estima que más de 60.000 pubs (o centros de venta de alcohol) en todo el Reino Unido extenderán sus horarios de venta, aunque un estudio de la BBC indica que sólo 360 permanecerán abiertos 24 horas.
La extensión de los horarios puede representar buenas noticias para los aficionados a la bebida. Pero para el gobierno podría constituirse en toda una resaca, si el experimento sale mal.