Brasil concede "relativamente poco" subsidio a sus agricultores, según señala un estudio inédito sobre la política agraria brasileña, realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Los subsidios agrícolas de Brasil son 10 veces menores que los de la Unión Europea.
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El apoyo del gobierno brasileño a sus productores alcanza solamente el 3% del valor bruto de los ingresos agrícolas entre el 2002 y el 2004, de acuerdo con el reporte.
La cifra es mucho menor al 30% destinado en promedio al agro por los 30 países que pertenecen a la OCDE.
Las ayudas públicas al sector representan el 34% de los ingresos agrícolas en la Unión Europea y un 17% en Estados
Unidos.
El reporte, que por primera vez analiza el impacto de la liberalización de la economía en el sector agrícola de Brasil, se conoce semanas antes de que la Organización Mundial del Comercio (OMC) reanude las negociaciones sobre el comercio mundial, en su próximo encuentro en diciembre en Hong Kong.
Estas negociaciones, conocidas como la Ronda de Doha porque fue en esa ciudad de Qatar donde se iniciaron en 2001, buscan lograr un acuerdo de liberalización mundial del comercio para el 2006.
El nuevo estudio destaca que la economía de Brasil saldría muy beneficiada si los países de la OCDE reducen el apoyo local al agro en un 50% y si el mundo recorta los aranceles y los subsidios a las exportaciones en un 50%.
El reporte también indica que gran parte de los beneficios mundiales en ingresos nacionales se darían en los países desarrollados, ya que sus consumidores y productores sacarían provecho de los precios más bajos y la mayor competencia.
El ministro de Agricultura brasileño, Roberto Rodrigues, señaló que planeaba hacer un uso intensivo del estudio en la futura rueda de discusión de la OMC en diciembre.
"El mundo está cerca de lograr un acuerdo sobre el fin de
los subsidios a las exportaciones y esto debería impulsar los
precios mundiales de las materias primas e indirectamente
debería ayudar a ampliar el acceso a nuevos mercados para los
(países) productores de bienes agrícolas como Brasil", afirmó
el funcionario.
Sugerencias
Por su parte el director de Agricultura de la OCDE, Stefan Tangermann, advirtió durante un seminario en Sao Paulo, Brasil, que el país debe fortalecer sus políticas de protección del medio ambiente y achicar sus desigualdades económicas, si quiere convencer a sus oponentes de liberalizar el comercio agrícola mundial.
"En Estados Unidos y en Europa, los grupos de presión
agrícolas utilizaron el récord ambiental de Brasil y la pobre
distribución del ingreso como argumentos contra la apertura de
las fronteras a sus bienes agropecuarios, reclamando que no
pueden competir bajo esas condiciones", señaló Tangermann.
El país sudamericano está luchando por
controlar la deforestación de los bosques tropicales y de las
sabanas, los cuales están siendo destruidos a un ritmo
alarmante con el fin de allanar el camino a los intereses
agrícolas y ganaderos.
Por otra parte, a pesar de que las reformas de las políticas en los últimos
15 años ayudaron a Brasil a reducir la pobreza en general, el 60% de la población rural del país permanece por debajo de
la línea de la pobreza absoluta.
Por ello, el estudio de la OCDE considera que el futuro de las explotaciones que practican una agricultura de subsistencia pasa por su reconversión, para lo cual propone políticas públicas de ayuda a la reconversión.