El gobierno argentino informó que el canje de deuda en cesación de pagos o default, que cerró a finales del mes pasado, obtuvo una aceptación final del 76.15%.
Durante la presentación de los resultados, el ministro de economía, Roberto Lavagna, señaló que el objetivo el gobierno respecto de la deuda externa no es sólo reducirla, sino hacerlo con el "objetivo de asegurar el crecimiento con ilusión social."
El anuncio no produjo ninguna sorpresa, ya que a comienzos de marzo el ministro Lavagna había adelantado una cifra muy similar.
Los números indican que sobre un total de deuda impaga de US$ 102.500 millones (incluyendo intereses), el gobierno ahora emitirá nuevos bonos por US$ 35.200, lo cual representa un recorte nominal de capital del 65,6%.
Lavagna y su equipo económico realizaron el anuncio en el ministerio de Economía, ante un auditorio repleto de banqueros y hombres de negocios.
Los que quedaron afuera
Una pregunta que muchos se formulan, aquí y en el extranjero, es qué sucederá con los tenedores de bonos que decidieron no entrar en el canje.
Tanto el Fondo Monetario Internacional como su principal accionista, Estados Unidos, han sugerido que Argentina reabra el canje para permitirles a quienes quedaron afuera sumarse a la operación.
Pero el gobierno argentino ha sido claro al respecto, señalando que el canje que concluyó el mes pasado fue el primero y último que realizaba. Esto mismo repitió el viernes Lavagna durante su presentación.
Kirchner instó al pueblo argentino a boicotear a la compañía Schell.
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Las relaciones entre Argentina y el Fondo no pasan por un buen momento.
Primero fue por el tema del canje de deuda, cuando el FMI le exigía a Argentina que negociara "de buena fe" con sus acreedores.
Ahora las diferencias parecen girar en torno a las inversiones privadas en el país, luego de que el presidente Néstor Kirchner instara a la población a boicotear a la empresa angloholandesa, Schell por haber aumentado el precio de sus combustibles.
Pagos al FMI
Pero a pesar del actual clima de confrontación que atraviesa la relación entre Argentina y el FMI, el gobierno canceló este viernes poco más de US$ 300 millones en deuda con el organismo.
Argentina se vio obligada a utilizar parte de sus reservas en el Banco Central para hacer frente al pago, ya que el acuerdo que le permitía refinanciar su deuda con el Fondo se encuentra suspendido desde mediados del año pasado.
Días atrás, el gobierno le había pagado al FMI otros US$ 292 millones, sobre un total de US$ 5.000 millones que deberá abonar este año.
El gobierno ha retomado las negociaciones con el Fondo tras la finalización del canje de deuda, pero según los analistas, ni el gobierno ni el FMI tienen prisa de llegar a un acuerdo pronto.