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Jorn Madslien
Corresponsal de negocios de la BBC
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La industria de fabricantes de automóviles, que se reúne esta semana en el Salón Internacional de Ginebra, está experimentando una época de continuos cambios.
Los fabricantes de automóviles exhiben sus últimos modelos en Ginebra, principal vitrina para el mercado europeo.
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La balanza de poder en el sector se está inclinando en una nueva dirección, presionada por el surgimiento de un frente que obliga a una rápida transformación de los líderes tradicionales.
El viento sopla a favor de compañías como la japonesa Toyota o las alemanas BMW y Porsche, si bien es la alianza franco-japonesa entre Renault y Nissan la que avanza con propulsión.
La tendencia amenaza con dejar a la estela a los líderes históricos del mercado automotor mundial, encabezado por las estadounidenses General Motors y Ford, la alemana Volkswagen y Daimler-Chrysler, con orígenes en Estados Unidos y Alemania.
Tiempo de navegación
Una de las mayores amenazas para el poder establecido la representa la alianza Renault-Nissan, que el próximo 29 de abril estrenará nuevo presidente.
Carlos Ghosn será el encargado de dar el impulso final a una compañía que estuvo cerca de ubicarse en el cuarto lugar de la industria en 2004, por detrás de GM, Ford y Toyota, al vender cerca de 5.5 millones de vehículos.
Ginebra celebra la edición número 75 de su salón.
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BMW es otra empresa que encuentra sus coordenadas en posición.
En enero aumentó sus ventas en el mercado alemán en 9,5%, superando a su máximo rival, Mercedes, que durante el mismo período bajó en un 12,1%.
En este grupo también navega Toyota, la compañía automotriz más rentable en la actualidad.
La marca japonesa fue la primera en explotar comercialmente la tecnología de motores híbridos con el modelo Prius, automóvil del año 2005.
Próximamente incorporará un vehículo utilitario con tracción en las cuatro ruedas bajo el paraguas de Lexus, marca propiedad del grupo Toyota.
Sus rivales han sido obligados a un proceso de persecución para tratar de alcanzar a la firma japonesa.
Producido en China
La rápida ascensión de este nuevo frente ha obligado a reaccionar a los líderes tradicionales, especialmente a General Motors.
La gigante estadounidense, al igual que sus hermanas de Detroit, tienen en la mira el bajo costo de producción y alto potencial de China, el máximo mercado emergente.
Asimismo, GM rediseña su penetración en el sector europeo.
Los vehículos prototipo sirven de plataforma para futuros modelos comerciales.
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GM necesita dejar en el pasado los problemas que han caracterizado sus relaciones industriales con Europa, que el año pasado se agravaron tras el despido de una quinta parte de sus trabajadores.
Su nueva estrategia va dirigida hacia el lucrativo mercado de lujo, que GM no ha podido abordar con una de sus marcas subsidiarias, la sueca SAAB.
SAAB es un éxito en EE.UU. pero no en Europa, razón que ha llevado a GM a promover la marca Cadillac para rivalizar con BMW, Mercedes o Jaguar.
Para el sector económico, GM también promovió el cambio de identidad de los modelos que antes comercializaba la coreana Daewoo. En su nuevo plan, los Nuriba y Matiz serán conocidos ahora como Chevrolet.
Chevrolet y Cadillac son dos de las marcas que están presentes en el Salón del Automóvil en Ginebra, la principal vitrina que la industria automotriz ha utilizado para captar la atención de los consumidores europeos.
Un examen que GM necesita aprobar si aspira a mantener su lugar en la cima en el mundo de los automóviles.