El Gobierno envió al Congreso el proyecto de ley para cerrar la negociación del canje.
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Los acreedores que se oponen a la reestructuración de la deuda argentina reafirmaron su decisión de luchar por su inversión luego de que el país piensa cerrar por ley la negociación del canje de bonos incumplidos.
El gobierno de Argentina envió un proyecto de ley al Congreso para prohibir futuras negociaciones con aquellos acreedores que no se hayan adherido al canje de US$102.600 millones después del 25 de febrero.
Argentina ofrece en canje hasta US$41.800 millones en bonos a cambio de la deuda que dejó de pagar hace tres años.
El canje tendrá el mayor recorte capital en la historia moderna. Los cálculos estiman que se llegaría a recuperar 70 centavos por cada dólar invertido.
Enfado
Los tenedores de bonos que demandan a Argentina en una corte federal de Nueva York por "violación de contrato" dicen estar enfadados con el proyecto de ley, pero que no se darán por vencidos en la lucha contra las medidas del gobierno.
Ralph Stone, abogado de un ciudadano alemán que lidera una demanda colectiva contra Argentina, dijo que el proyecto de ley no impide a los acreedores reclamar su dinero ante los tribunales.
"Esto no altera nuestro análisis de que ellos podrían pagar más y que bien habría formas para mejorar la recuperación de la inversión, incluyendo las demandas", aseguró Stone.
Los datos oficiales indican que más de una cuarta parte de los acreedores se subscribió a la reestructuración en las primeras semanas de iniciado el canje.
Sin embargo, mientras el gobierno habla de una aceptación "satisfactoria" al plan, los tenedores de bonos creen que es miserablemente baja.
Operación "fallida"
Los bonistas interpretan el proyecto de ley como un esfuerzo desesperado de Argentina por atemorizar a los indecisos para que firmen antes del plazo.
"Esto es una señal de la operación está fallando", dijo Hans Humes, codirector del Comité de Tenedores de Bonos de Argentina.
"Es una señal clara de que Argentina hará cualquier cosa por mentir, engañar o intimidar a que la gente acepte el canje", concluyó.
El gobierno afirma su intención de reanudar las negociaciones por un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional una vez concluya la reestructuración.
Sin embargo, debe demostrarle primero al FMI que tiene "buena fe" en las negociaciones con los acreedores antes de que el organismo se siente a la mesa.