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Viernes, 28 de enero de 2005 - 00:52 GMT
Por qué el dinero no compra felicidad
Tim Weber
Analista de Asuntos Económicos de la BBC en Davos

Si el hacernos ricos nos hace feliz, ¿por qué los países en su conjunto no son más felices cuando aumentan sus riquezas? Un taller realizado en el Foro Económico Mundial en Davos intentó encontrar la respuesta.

Youssou N'Dour
El dinero no lo es todo, asegura el cantante de Senegal, Youssou N'Dour.

¿Es usted feliz? ¿Realmente, verdaderamente feliz?

¿Sí? ¡Qué bueno! Pero, ¿por qué? ¿Es porque es rico, saludable, exitoso, tiene una familia, o es que simplemente la pasa bien?

Así de fácil. Todavía mejor, los neurocientíficos me podrían decir si usted miente.

Ellos pueden verificar si las partes adecuadas de su cerebro se activan cuando usted asegura que está tan feliz.

Y algo que han descubierto es que el dinero tiende a hacernos más felices, dice Lord Layar, profesor de la London School of Economics y autor del libro "Happiness" (Felicidad).

Adivinanza

Ahora viene la parte difícil: cuando toda una sociedad se enriquece, no se produce un aumento general de la felicidad.

Por el contrario, las ricas sociedades occidentales están plagadas de altos niveles de depresión y envidia.

Desafortunadamente, se necesita más que un empresario, un ejecutivo de medios de comunicación, un músico y dos profesores de economía para encontrar la respuesta a la adivinanza.

Por lo menos lo intentaron: el "empresario en serie" griego Stelios Haji-Ioannou, el codirector de Imax Richard Gelfond, la leyenda de la música senegalesa Youssou N'Dour, el profesor de la Universidad de Yale, Estados Unidos, Robert Shiller y Lord Layar.

Pague impuestos y sea feliz

¿Se siente satisfecho si usted gana US$1 millón y su vecino se lleva US$2 millones?

El dinero puede hacerlo más feliz, asegura Lord Layar, pero cuando usted juzga su riqueza (y por lo tanto su felicidad) la mide con la de las personas que le rodean.

Todavía peor: las sociedades occidentales cometen el "terrible error" de decirle a la gente que debe trabajar aún más duro para competir.

Qué pérdida de tiempo, expresa Lord Layar, y sugiere que sólo el aumento de los impuestos puede obligar a la gente a dejar de competir y retomar el feliz equilibrio entre vida y trabajo.

La lección: pague muchos impuestos, no se mate trabajando y viva feliz.

Juegue fútbol y sea feliz

No es así, advierte Stelios Haji-Ioannou, ejecutivo de Easygroup y entre muchas otras cosas, fundador de la aerolínea económica europea Easyjet.

Grecia gana la copa Euro 2004
La alegría del triunfo.

La gente se acostumbra rápidamente a su riqueza, igual que se acostumbra a su propia belleza.

Como resultado, tener un montón de dinero no lo va a hacer feliz. Por ejemplo, hay muchos jóvenes ricos infelices, asegura Haji-Ioannou (y él debe saber mejor que nadie, ya que fue uno de ellos).

Por el contrario, deberíamos aprender una lección griega: nunca fue su país más feliz que después de que Grecia ganó el campeonato europeo de fútbol y fue sede de los Juegos Olímpicos el año pasado.

La lección: juegue fútbol y no trate de "lograr la felicidad con impuestos o riquezas".

Sea competitivo y feliz

Pero lograr muchos éxitos y salir de la pobreza seguro que tiene que traerle felicidad, responde Richard Gelfond.

Y una vez que sea rico, podrá costearse el confort que hace a la vida placentera y feliz.

La lección: "la riqueza juega un papel mucho más grande en ser feliz que lo que quisiéramos admitir".

En las encuestas, las personas entrevistadas consistentemente dan tres razones para su felicidad personal: dinero, familia y salud.

Con mayor riqueza te puedes costear mejor salud y lo más seguro que mejores relaciones también, considera el profesor Robert Shiller.

La lección: "podemos aprovechar la riqueza para crear felicidad", pero si no somos todavía felices, es que no lo hemos abordado de la manera correcta.

Escuche música, juegue fútbol

Olvídese del dinero, aconseja Youssou N'Dour.

En Senegal hay mucha felicidad, a pesar de que su gente no es nada rica, agrega.

"Miren la alegría que pueden traer la música y la diversión a los niños en las zonas más pobres de Dakar".

Pero admite que hubo algo mejor: el momento en que Senegal venció a Francia durante la Copa Mundial de Fútbol en 2002.

La lección: si eres feliz y lo sabes...

El factor felicidad

El público presente no estaba convencido.

"¿Y qué pasa con los valores?"..."¿Y por qué la gente profundamente religiosa generalmente es mucho más feliz?"...¿Es que son "los programas de televisión sobre los ricos y famosos" y "el culto a las celebridades de la cultura pop" las fuentes de la felicidad?".

¿Tal vez es que la felicidad es como un bosque que de vez en cuando necesita un incendio, o el sufrimiento, para crecer?

Sólo hubo consenso en torno a un asunto: a los gobiernos se les hará difícil legislar a favor de la felicidad, a pesar de que sí pueden eliminar los obstáculos que la impiden.

En la medida en que concluyó la discusión, Youssou N'Dour agarró el micrófono y nos cantó una canción sobre la felicidad.

Y entonces regresamos al terrible frío de la noche de Davos.

Sintiéndonos extrañamente serenos, incluso felices.



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