Con un acuerdo para condonar gran parte de la deuda de Irak, el compromiso de Estados Unidos de reducir su déficit fiscal y la creación de un código para enfrentar la deuda de los países en desarrollo, finalizó este domingo en Berlín la reunión del G20.
El G20 representa el 90 % de la economía global.
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El G20, fundado en 1999, reúne a las potencias industriales del G7 más la Unión Europea y algunos países en desarrollo, entre ellos Argentina, Brasil y México.
Los 20 miembros representan dos tercios de la población mundial y el 90% de la economía global.
Durante la reunión, Estados Unidos y Alemania declararon su disposición a reducir en un 80% la deuda que Irak mantiene con ellos.
Los dos principales acreedores de ese país dijeron que esperan que el resto de los acreedores, especialmente Rusia, se sumen al programa que intenta reducir a un mínimo los compromisos de Irak con algunos miembros del G20.
Pero distinta parece ser la situación de otros países deudores como Argentina. Este caso fue repetidamente mencionado durante la reunión.
El ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, declaró en la apertura del encuentro: "Argentina se está arrinconando en una esquina para su propia desventaja".
Lo dijo después de saberse que la delegación del ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, había decidido a última hora y sin dar explicaciones, no asistir a la reunión del G20.
Argentina debía explicar su oferta final para la reestructuración de su deuda de más de US$80.000 millones con acreedores privados.
Código para deudores
El G20 decidió establecer un código para enfrentar la deuda de los países en desarrollo.
Esto significaría, entre otras cosas, que las naciones que reciban préstamos deberán comprometerse a negociar su deuda con sus acreedores de manera colectiva y no con cada uno de ellos individualmente, como ha sucedido hasta ahora y como intenta hacer Argentina.
Sin embargo, el código no sería obligatorio, aunque los representantes del G20 creen que la mayoría de los países en desarrollo lo aceptarán.
Déficit
Por otra parte, Estados Unidos se comprometió a reducir su déficit fiscal.
El secretario del Tesoro John Snow aseguró, sorpresivamente, que su país reducirá en los próximos años a la mitad su enorme rojo en las cuentas públicas.
Snow prometió que EE.UU. reducirá en los próximos años a la mitad su déficit fiscal.
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Muchos de los países presentes en la reunión señalaron el déficit como una de las principales causas de la caída del dólar frente al euro en más del 20% en lo que va de este año.
El presidente George W. Bush también declaró durante la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Santiago, Chile, que su país está "interesado en un dólar fuerte".
Sin embargo, la debilidad de la moneda estadounidense y el compromiso de Washington no fueron mencionados en la declaración final del G20.
La caída del dólar y los precios del petróleo serían los principales obstáculos para el crecimiento de la economía mundial, que los miembros del G20 calcularon en un 4% para el próximo año.
El ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, advirtió sobre los "dramáticos efectos" que tendrá el alto valor del crudo en los países en desarrollo y sobre la necesidad de repensar la ayuda a esas naciones.
Otro punto de acuerdo dentro del G20 fue la lucha contra la evasión de impuestos y la malversación del sistema impositivo. El resultado sería un mayor control de los llamados "paraísos fiscales", como Suiza.