La oficina auditora del FMI criticó la conducta del organismo con respecto a Argentina.
|
El gobierno argentino ha preferido no opinar sobre el informe del Fondo Monetario Internacional, en el cual el organismo realiza una suerte de autocrítica sobre sus políticas hacia el país durante la década del noventa y principios del 2000.
Sin embargo, la BBC se comunicó con diferentes analistas, los cuales concordaron que si bien es cierto que los diferentes gobiernos argentinos fueron los principales responsables de la debacle económica que sacudió al país hacia finales del 2001, el FMI y la comunidad financiera internacional no están exentos de culpa.
Según, Daniel Fernández Canedo, editor de la sección de economía del diario Clarín, el informe del FMI no llega al fondo de la cuestión:
"Me parece que es una autocrítica casi de academia, como si (el FMI) no hubiese sido protagonista, como si no hubiese tenido que ver con el financiamiento (de Argentina)... El gobierno argentino hizo lo que hizo, en materia de endeudamiento, porque durante mucho tiempo tuvo el aval del FMI."
Informe sin sorpresas
Con el "corralito" a los argentinos les tocó hacer colas frente a los bancos.
|
El contenido del informe del FMI se conocía desde hace días y su publicación no sorprendió a nadie, inclusive al gobierno. Tal vez a ello obedezca la falta de reacción oficial.
El actual gobierno argentino ha sido muy crítico de las políticas económicas encaradas por anteriores administraciones, y en este sentido puede decirse que concuerda con el informe.
Pero también ha sido muy crítico con el propio Fondo.
El presidente Néstor Kirchner ha cuestionado en varias oportunidades que el FMI y otros organismos de préstamo internacionales siguieran prestando dinero a Argentina cuando era claro que el país avanzaba hacia el colapso económico.
Además, el principal objetivo del gobierno hoy en día en su relación con el FMI es la aprobación de la tercera revisión del acuerdo que ambas partes firmaron en septiembre del año pasado.
Primera preocupación
Argentina ha cumplido con las metas fiscales impuestas por el organismo, pero todavía debe sancionar una serie de leyes que son consideradas necesarias por el FMI.
El gobierno confía que el Fondo apruebe la tercera revisión, que permitirá a Argentina seguir refinanciando su deuda con el organismo, antes del receso de verano, que comienza el 7 de agosto.
Hasta ahora, el FMI no ha dado ninguna señal de que así lo hará.
Si el Fondo no apruebe la tercera revisión del acuerdo, Argentina se verá forzada a utilizar sus reservas para hacer frente a los vencimientos de la deuda que tiene con el organismo.
Poco consuelo
La estabilidad política se vio sacudida como la economía.
|
Otro punto que preocupa a Argentina es la negociación con los acreedores privados internacionales, que tienen en su poder miles de millones de dólares en bonos que el gobierno dejó de pagar en diciembre del 2001.
Según los analistas, el informe presentado este jueves no influirá en nada en esta negociación.
El FMI ha instado a Argentina y a los llamados "bonistas" para que lleguen a un acuerdo, pero en ningún momento ha participado de las negociaciones.
Argentina presentó una nueva oferta a los acreedores a principios de junio, pero ésta fue rechazada por la mayoría de los grupos que representan a los "bonistas".
En este sentido, sin la aprobación de la tercera revisión ni un acuerdo con los acreedores privados, la autocrítica del Fondo sirve de poco consuelo para Argentina.