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Sábado, 10 de julio de 2004 - 00:28 GMT
Mercosur, entre puñales y rosas
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Una caricatura del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, siendo apuñalado por la espalda por su homólogo argentino, Néstor Kirchner, y publicada por un diario brasileño, resaltó con sentido del humor algunas de los momentos vividos durante la vigésima sexta cumbre del Mercosur, celebrada en Puerto Iguazú, al noreste argentino.

Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil y Nestor Kirchner, presidente de Argentina.
Momentos difíciles se vivieron por diferencias de opinión entre los presidentes de Brasil y Argentina.
Así como la caricatura lo insinuaba, no todo fue color de rosa entre los mandatarios participantes de la cumbre. Hubo alegrías pero también sinsabores. Y fueron justamente estos últimos los que dejaron en evidencia que, a nivel interno, el Mercosur todavía necesita fortalecerse.

La pregunta clave en estos momentos es si el Mercosur será capaz de expandirse y al mismo tiempo fortalecerse internamente, o si por el contrario, estos conflictos internos colocarán piedras en el camino de la integración regional.

Para hacer un pronóstico de lo que se puede esperar de ahora en adelante, es necesario poner en la balanza tanto las rosas como los puñales que salieron a relucir durante la cumbre y evaluar para qué lado se inclina la balanza.

A favor

Entre los logros de la cumbre estuvo que el bloque comercial concretó su objetivo de expandir su territorio. A los socios iniciales, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay -a los que luego se les uniera Bolivia, Chile y Perú como asociados-, se les sumaron dos países grandes: México (por el momento como miembro observador) y Venezuela (asociado).

Néstor Kirchner, presidente de Argentina y Hugo Chávez, presidente de Venezuela.
La entrada de Venezuela como asociado, es una pieza clave en materia de petróleo.
Esto no sólo significa que se agregan dos nuevos miembros, sino también que el peso económico y comercial del bloque se multiplica. El Mercosur pasará a ser integrado por 403 millones de habitantes o posibles consumidores (a la fecha que se sume México), con un producto interno bruto (PIB) de US$1.600 mil millones y un volumen de intercambio cercano a los US$310 mil millones.

Pero no sólo en números creció el Mercosur. Venezuela es una pieza clave en materia de petróleo y México no se queda atrás con su potencial regional, por lo que con los nuevos socios el bloque también ganó terreno en materia estratégica.

De ahora en adelante, el Mercosur estará preparado para enfrentarse en igualdad de condiciones (o, al menos, en una forma un poco más equilibrada) a los grandes bloques, como lo es el europeo, y podrá velar con mayor fuerza por sus intereses en las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), donde Estados Unidos es el socio más fuerte.

En materia de negocios con China -zona comercial que está siendo disputada por la mayoría de los países pobres y/o en vías de desarrollo- esta expansión le viene como anillo al dedo al Mercosur. Con solo tomar en cuenta que el número de potenciales consumidores del Mercosur se duplicará con creces, podrá imaginar por qué China y otras grandes potencias comerciales mirarán con mejores ojos a esta región del planeta.

En contra

Néstor Kirchner, presidente de Argentina y Vicente Fox, presidente de México.
México como miembro observador aumenta el potencial estratégico de la alianza.
Pero no todo fue alegría. La cumbre dejó en claro también que no todo es color de rosa en el bloque comercial, o al menos, que no todo funciona a las mil maravillas.

Sin pelos en la lengua, el presidente Kirchner dijo durante la cumbre y frente a los restantes mandatarios que Brasil está "jugando sucio", refiriéndose a los incentivos fiscales que benefician a algunos sectores productivos de Brasil, entre ellos, los fabricantes de electrodomésticos y partes de autos, las textiles y las avícolas.

Kirchner reclamó que estos incentivos no permiten una competencia justa entre miembros del bloque y aseguró que será necesaria una complementación productiva para que el Mercosur en su conjunto pueda negociar eficientemente con sus contrapartes en el exterior.

Según el mandatario argentino, no puede ser que "un país se industrialice y otro no" y fue justamente eso lo que quiso dejar en claro durante la cumbre.

Sus críticas, aunque fuertes, fueron bien recibidas por Lula da Silva, quién respondió a las alegaciones de su homólogo argentino en tono conciliador diciendo que "los problemas existen para que podamos resolverlos", dejando así una puerta abierta para solucionar todo aquellos que pueda causar fricciones a nivel interno del bloque.

¿Qué se puede esperar?

Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil y Néstor Kircher, presidente de Argentina.
Kirchner dijo frente a los otros mandatarios que Brasil esta "jugando sucio".
Los reclamos de Kirchner son acertados, sin afianzamiento interno no se puede avanzar. Y eso funciona en todos los órdenes de la vida. Antes de crecer o buscar nuevos horizontes es necesario limar las asperezas a nivel interno.

La buena noticia es que Brasil parece estar dispuesto a "corregir" o buscar un acuerdo en materia de subsidios y complementación productiva. La creación de un tribunal de resolución de conflictos comerciales entre los socios -que entrará en vigencia el próximo 15 de agosto- es un primer buen paso para limar las asperezas entre los socios comerciales.

El Mercosur tiene hoy una oportunidad única para afianzar su posición en el comercio internacional y prepararse para mover las fichas a su favor. Pero ese objetivo podrá sólo lograrse si los roces internos se superan rápidamente. Primero hay que empezar por casa.



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