Además de los temas geopolíticos como la soberanía de Irak y las iniciativas para el Medio Oriente, los siete grupos más poderosos del planeta más Rusia discutirán este miércoles la situación de la economía global.
Aunque el alto precio que alcanzó el petróleo en las últimas semanas no está en la agenda oficial, es muy posible que las variaciones en esta cotización y su efecto en el crecimiento de las economías más desarrolladas sea tratado por los líderes del G8, como lo indica el analista económico de la BBC, Andrew Walker, desde Sea Island, Estados Unidos, sede de la cumbre.
El mundo tiene poca capacidad de reacción en caso de un ataque contra una de las principales instalaciones petroleras.
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El canciller alemán ya ha planteado la cuestión del precio del crudo.
Apenas llegó a Georgia llamó a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) a realizar nuevos incrementos en la producción por sobre el anunciado la semana pasada.
La decisión de la OPEP (tomada en el encuentro de Beirut) ha sido bien recibida por los funcionarios estadounidenses.
Ellos remarcaron que una adecuada oferta de energía -al alcance de los bolsillos- es esencial para la prosperidad.
La mayoría de los economistas piensan que el actual nivel del precio del crudo no es lo suficientemente alto para causar una recesión global, pero sí hará que los países ricos crezcan menos y será un duro golpe para las naciones en desarrollo que importan petróleo.
También existe una gran preocupación sobre los problemas de seguridad en algunos de los países exportadores, especialmente en Arabia Saudita, el principal productor mundial.
Existe muy poca capacidad de reacción a nivel mundial para responder a una sustancial interrupción en la oferta de petróleo si se produce un ataque contra una de las principales
instalaciones petroleras.
No hay mucho que el G8 pueda hacer excepto utilizar sus reservas y las de otros países si el suministro se corta.