Lula lleva adelante un visita de Estado de cinco días a China.
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Ambos países son pesos pesado dentro del G20, el grupo de naciones que más presionan dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para conseguir que los intereses del mundo en desarrollo sean atendidos por los países centrales.
Las demandas principales pasan por lograr que la Unión Europea, Estados Unidos y Japón introduzcan recortes importantes a los subsidios que entregan a sus agricultores y levanten las restricciones que dejan a los granjeros de los países en desarrollo fuera de sus lucrativos mercados.
El G20 tomó forma poco antes del encuentro ministerial de la OMC en Cancún, México, el año pasado, y la dureza de su postura con respecto al tema agrícola tuvo mucho que ver con que no se llegara a acuerdos relevantes en aquella oportunidad.
Este sábado en China, el presidente brasileño Luiz Inacio "Lula" Da Silva sugirió que ambos países podían trabajar unidos para lograr que la próxima ronda de conversaciones de la OMC en Doha pueda alcanzar sus objetivos en tiempo y forma.
Y también recordó que la cooperación entre Brasil y China constituye un elemento clave para la cohesión y fortaleza del G20.
Logros y desafíos
En las últimas semanas, la Unión Europea ha ofrecido eliminar completamente un tipo particular de subsidio sobre las exportaciones agrícolas, a condición de que otros tomen la misma medida.
Es un paso importante en las negociaciones.
Para India, exponer a sus granjeros a la competencia externa resulta una medida muy dolorosa.
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Los encargados de discutir los acuerdos comerciales multilaterales sostienen que un amplio consenso en las conversaciones de libre comercio sólo es posible con una medida de esa magnitud.
Y el G20 ha tenido un papel central en llevar las cosas hasta este punto.
El grupo ha sido una potente voz en defensa de los intereses y las preocupaciones de los países en desarrollo respecto al comercio agrícola.
Pero los miembros del G20 también reciben presiones para abrir su mercado a las importaciones, algo que es particularmente costoso para algunos de ellos.
En especial para India, desmantelar las barreras arancelarias y exponer a sus granjeros a una mayor competencia externa resulta extremadamente sensible.
Ahora, el jefe de los negociadores de Estados Unidos ha pedido al G20 que haga su propia oferta y existe el temor de que esto represente una prueba de fuego para la capacidad del grupo de mantenerse unido.