Ecuador, inmerso en una crisis de liquidez fiscal, anunció que acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) postergar para el 2005 el pago de unos US$50 millones, entre capital e intereses por créditos otorgados por el organismo y que debía cancelar este año.
El acuerdo se produce cuando el presidente Lucio Gutiérrez enfrenta una aguda crisis política.
|
"Por primera vez y esto es histórico se ha conseguido del FMI no pagar este año los servicios de la deuda con el FMI y lo postergaremos para el próximo año", dijo el presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, a periodistas.
"Esto significa que hay confianza, gran credibilidad en el manejo económico que realiza el gobierno", agregó.
Por su parte, el FMI emitió un comunicado indicando que se requiere el aval de su directorio ejecutivo para dar paso al pedido de Ecuador de postergar el pago.
Ecuador mantiene una deuda global con el FMI por aproximadamente US$300 millones.
Con esta extensión, el gobierno de Ecuador aspira obtener la liquidez suficiente para responder a las necesidades del gasto público, especialmente los empleados públicos que protestan por mejores salarios.
Gutiérrez, un militar retirado, carece de suficiente respaldo en el parlamento y enfrenta la peor crisis política de su gestión por los crecientes pedidos de renuncia lanzados por sus opositores.
Gasto compensatorio
Sus críticos, acusan a Gutiérrez de actividades ilícitas en su campaña que podrían implicar su descalificación.
Gutiérrez ha impulsado una política fiscal ortodoxa que busca mejorar la salud de la economía, pero ha golpeado a los más pobres.
En medio de creciente descontento social, el dinero extra es vital para su sobrevivencia política.
El gobierno necesita liquidez para impulsar sus proyectos de inversión en educación y salud y aminorar así los efectos de sus políticas económicas.