El ministro de relaciones exteriores de Brasil, Celso Amorim, se reunió este lunes con el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, y el canciller argentino, Rafael Bielsa, en medio de una disputa comercial entre las dos principales economías del Mercosur.
La disputa surgió a raíz de la decisión argentina de restringir la importación de electrodomésticos de Brasil.
En conferencia de prensa junto a su par argentino, Amorim prefirió no entrar en detalles sobre las diferencias comerciales con Argentina, y sólo señaló que "en relaciones intensas como las de Brasil y Argentina, siempre hay diferencias".
Disputa comercial
Las negociaciones entre los equipos técnicos de Argentina y Brasil se suspendieron hace dos semanas, luego de que ambas partes no llegaran a un acuerdo sobre dos productos: televisores y lavarropas.
Según los analistas, la visita de Amorim a Buenos Aires debe entenderse como un intento de relanzar esas negociaciones a nivel oficial.
Por su parte, el canciller argentino, Rafael Bielsa, también prefirió concentrarse en los puntos en común y no en las diferencias.
"No nos detuvimos tanto en disputas como lavarropas o leche en polvo sino en la estrategia de colocar productos del Mercosur en el mundo. Para eso vamos a trabajar los gobiernos y vamos a convocar a los empresarios de ambos países", señaló Bielsa.
El eterno problema argentino
Según los analistas, la visita de Amorim a Argentina obedece a otra razón, que involucra al Fondo Monetario Internacional (FMI).
El acuerdo que Argentina y el Fondo firmaron en septiembre del año pasado se encuentra prácticamente estancado, ya que el organismo considera que Argentina no ha hecho lo suficiente para reformar su economía.
El gobierno argentino considera que la falta es del FMI, por haber incluido exigencias de último momento que no formaban parte del acuerdo original.
En el pasado, Brasil fue un interlocutor importante entre Argentina y Estados Unidos, el principal accionista del FMI.
A juzgar por la presente circunstancia, tal vez Argentina crea que llegó la hora de que Brasil vuelva a darle una mano.