Tras duras negociaciones, Argentina acordó el pago del vencimiento de US$3.100 millones al Fondo Monterario Internacional (FMI) y evitó caer en cesación de pagos ante el organismo multilateral, según fuentes gubernamentales.
Kirchner había amenazado con no pagarle al FMI.
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A pesar de que no se conocen muchos detalles de la negociación, el
presidente argentino, Néstor Kirchner, habría tomado la decisión tras una conversación telefónica con Anne Krueger, presidenta interina del FMI, según indicaron fuentes del gobierno argentino.
Este miércoles se conocerán más detalles, a través de una conferencia de prensa que brindará el FMI en Washington.
Argentina esperaba para hacer el pago -de una antigua deuda créditicia-, a que el FMI diera una señal de que aprobará la segunda revisión del último acuerdo -por tres años-, que suscribió en septiembre último.
El principal escollo
El principal escollo para que el FMI apruebe esa revisión es el poco
progreso que se ha logrado en la renegociación de la deuda incumplida con acreedores internacionales que llega a los US$88.000 millones.
Tanto el FMI como las principales potencias mundiales que conforman el G7 exigen que Argentina negocie "de buena fe" para lograr un acuerdo lo antes posible. Esto se debe a que muchos acreedores particulares son de Italia, así como de Alemania y Japón.
Argentina propuso devolver un 25% de la deuda incumplida, algo que no aceptan los tenedores de bonos que pretenden recuperar al menos el 65% y aseguran que la recuperación económica -que comenzó a experimentar el país desde el año pasado- permitiría mejorar la oferta.
Otra de las diferencias surge ante la posición para aceptar la oferta de reestructuración de la deuda. Argentina quiere que se avale con el 50% al 66% de los acreedores, mientras que el FMI quiere que el consenso sea mayor.
Continúa el tire y afloje
Krueger habló por teléfono con Kirchner, según fuentes del gobierno argentino.
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Este pago sin duda es un reflejo de que las negociaciones avanzan,
lentamente, pero avanzan.
Si Argentina no pagaba, hubiera sido el segundo incumplimiento con el FMI
en seis meses.
Esto no sólo hubiera aislado aún más al gobierno de Kirchner
de los mercados internacionales, sino que también habría afectado al FMI.
Por eso, los analistas opinan que el ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, conociendo esto, ha sido un buen negociador.
A pesar de este pago, la mayoría de los economistas opinan que la
"guerra" no ha finalizado y la verdadera batalla será en septiembre, cuando
se debatan las nuevas metas de ahorro fiscal para el futuro.
Por ahora, Argentina se comprometió a tener un superávit primario del 3% del Producto Bruto Interno (PBI).
Pero el gobierno de Kirchner teme que ahora que la economía va
mejor, el FMI pretenda aumentar ese objetivo al 4,25%, como se exige en el acuerdo firmado con Brasil.
Ésta será sólo una parte de las complicadas negociaciones, en las que la presión de los países también cuenta en las decisiones del FMI, que tiene la última palabra para aprobar un acuerdo o una revisión que permita los desembolsos.