Argentina quiere mantener la firmeza frente al FMI.
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Momentos cruciales para la relación entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional se vivirán este lunes.
El martes vence el plazo para que el gobierno del presidente Néstor Kirchner pague US$ 3.100 millones al organismo multilateral.
Pero, a estas alturas, se ignora si Buenos Aires pagará.
Argentina dice que espera una señal del Fondo de que recibirá más apoyo financiero, y el Fondo aduce que Argentina no puede aguardar por ninguna señal si primero no hace una. Es decir, si no paga.
Agencias de noticias y la prensa local informaron este domingo de tensión en Buenos Aires.
La negociación tomó un nuevo giro con el cambio de manos en la dirección del FMI, tras la renuncia de Horst Koehler.
Ann Krueger, que reemplaza a Koehler, llamó el viernes al ministro de Economía Roberto Lavagna.
Krueger efectuó cuatro nuevas exigencias sobre la renegociación de la deuda de Argentina con los acreedores privados, que el gobierno rechazó, dijeron medios locales.
Plan "B"
El jefe de Gabinete, Alberto Fernãndez, dijo el sábado que se estaba trabajando para evitar caer en una cesación de pagos, como ocurrió en septiembre de 2003.
Sin embargo, anunció que si eso ocurre, el gobierno tiene "ideas y pasos listos para llevar adelante un plan B", informó Reuters.
El domingo, Fernández reiteró que el FMI debe dar por cumplidas las metas macroeconómicas y reintegrar el dinero que el gobierno debe desembolsar el martes.
"Si no, perderemos el 20% de las reservas", dijo en declaraciones citadas por EFE.